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Éxodo 11:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Habla, pues, al pueblo para que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y oro'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Diles a todos los hombres y a todas las mujeres israelitas que pidan a sus vecinos egipcios objetos de plata y de oro».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 No olvides de decir a todo mi pueblo que cada uno pida a su amigo, y cada mujer a su vecina, objetos de oro y plata.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Habla ahora a oídos del pueblo para que cada varón pida a su vecino° y cada mujer a su vecina utensilios de plata y utensilios de oro.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Habla ahora a oídos del pueblo, y que cada hombre pida prestado a su vecino, y cada mujer a su vecina, joyas de plata y de oro.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Tú ve y diles a todos los israelitas, hombres y mujeres, que se preparen para salir y que les pidan a sus vecinos objetos de oro y plata».

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Éxodo 11:2
16 Referencias Cruzadas  

Luego el criado sacó objetos de plata y oro, y vestidos, y se lo dio todo a Rebeca. Entregó también ricos presentes a su hermano y a su madre.


Así quitó Dios a vuestro padre el ganado y me lo ha dado a mí.


Entonces los sacó, con plata y oro, sin que hubiera una falta entre sus tribus.


De David. Salmo. Del Señor es la tierra y cuanto encierra, el orbe entero y cuanto en él habita.


Yo haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios; y sucederá que, cuando os vayáis, no saldréis con las manos vacías,


sino que cada mujer pedirá prestados a su vecina y a la inquilina de su casa objetos de plata, de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas y así despojaréis a los egipcios'.


Yo les respondí: '¿Quién de vosotros tiene oro?'. Se desprendieron de él y me lo entregaron. Yo lo eché al fuego, y salió ese becerro'.


Llegaban hombres y mujeres, todos los que tenían espíritu generoso, y ofrecían broches, pendientes, anillos, collares y toda suerte de objetos de oro, el oro que cada cual quiso ofrecer a Yahveh con el rito del balanceo.


La herencia del bueno pasa a sus nietos, la fortuna del pecador es para el justo.


Mía es la plata y mío es el oro -oráculo de Yahveh Sebaot-.


¿Es que yo no puedo hacer en mis asuntos lo que quiera? ¿O te va a molestar que yo sea generoso?'.


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