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Ester 4:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 'Ve y reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días, ni de día ni de noche. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así, aun en contra de la ley, me presentaré al rey. Si tengo que morir, moriré'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 «Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa y hagan ayuno por mí. No coman ni beban durante tres días, ni de noche ni de día; mis doncellas y yo haremos lo mismo. Entonces, aunque es contra la ley, entraré a ver al rey. Si tengo que morir, moriré».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Reúne a todos los judíos que hay en Susa y que ayunen por mí. No coman ni beban durante tres días y tres noches, y yo, por mi parte, también ayunaré con mis damas; ya que iré a ver al rey en contra de la ley, si tengo que morir, moriré».

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis durante tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré igualmente con mis doncellas, y entonces acudiré al rey aunque no sea conforme a la ley,° ¡y si he de perecer, que perezca!°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 «Reúne a todos los judíos que se encuentren en Susa, y ayunen por mí, no coman ni beban durante tres días. También mis sirvientas y yo ayunaremos. Después de eso, me presentaré ante el rey, aunque la ley no lo permita. ¡Y si tengo que morir, moriré!»

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Ester 4:16
29 Referencias Cruzadas  

Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos, y a su casa después de él, que guarden el camino de Yahveh, haciendo lo que es justo y recto, para que Yahveh realice en Abrahán cuanto le ha prometido'.


Que El Sadday os conceda la benevolencia de aquel hombre para que él os devuelva al otro hermano vuestro y a Benjamín. En cuanto a mí, pues que he de quedar sin mis hijos, sin ellos quedaré'.


Sé valiente y esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que Yahveh haga lo que sea de su agrado'.


Si nos decidimos a entrar en la ciudad, nos moriremos allí, por el hambre que hay en ella; pero si nos quedamos aquí, moriremos también. Vamos a pasarnos ahora mismo al campamento de los arameos. Si nos dejan con vida, viviremos, y si nos matan, moriremos'.


Josafat se atemorizó y decidió buscar a Yahveh, por lo que promulgó un ayuno para todo Judá.


Y allí, a la orilla del río Ahavá, pregoné un ayuno para humillarnos ante nuestro Dios, con el fin de impetrar de él un feliz viaje para nosotros, para nuestros hijos y toda nuestra hacienda.


Ester mandó llevar esta respuesta a Mardoqueo:


Mardoqueo se fue e hizo punto por punto todo lo que Ester le había mandado. Oró al Señor, recordando todas sus maravillas, y dijo: '¡Señor, Señor, Rey omnipotente! Bajo tu poder está todo el universo y no hay quien pueda oponerse a ti cuando tú quieres salvar a Israel. Por que tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto hay de admirable bajo el cielo. Tú eres Señor de todas las cosas y no hay quien a ti te resista, Señor. Tú todo lo conoces. Tú sabes, Señor, que no por altivez ni por orgullo ni por vanagloria, me negué a postrarme ante el soberbio Amán; porque dispuesto estaba yo a besar las plantas de sus pies por la salvación de Israel. Pero yo no lo hice, para no poner la gloria de un hombre por encima de la gloria de Dios; y a nadie adoraré fuera de ti, Señor mío, aunque no es el orgullo quien guía mi conducta. Y ahora, Señor, Dios Rey, Dios de Abrahán, perdona a tu pueblo, porque están maquinando cómo exterminarnos, y están deseando que perezca lo que es tu heredad desde el principio. No descuides esta tu porción, la que para ti rescataste de la tierra de Egipto. Escucha mi plegaria y muéstrate propicio a tu heredad; convierte nuestro duelo en regocijo, para que, viviendo, cantemos himnos a tu nombre, Señor, y no cierres la boca de los que te alaban'. Y todo Israel clamó con toda su fuerza, porque tenían la muerte a la vista. La reina Ester, presa de angustia mortal, buscó refugio en el Señor. Y despojándose de sus magníficos vestidos, se vistió con los de aflicción y duelo. Y en vez de exquisitos perfumes, cubrió su cabeza de ceniza y de polvo. Humilló duramente su cuerpo; y sus descuidados cabellos sustituyeron todo su radiante tocado. Y oraba al Señor, Dios de Israel, diciendo: 'Señor mío, Rey nuestro, tú eres único. Socórreme a mí que estoy sola y no tengo otro auxilio sino a ti; porque me amenaza de cerca el peligro. Yo oí desde mi infancia en la tribu de mis padres que tú, Señor, escogiste a Israel de entre todas las naciones, y a nuestros padres de entre todos sus antepasados como herencia eterna, y que hiciste por ellos cuanto les dijiste. Ahora hemos pecado delante de ti, y por eso nos has entregado en manos de nuestros enemigos, pues habíamos dado gloria a sus dioses. ¡Justo eres, Señor! Y aún no quedaron contentos con lo amargo de nuestra esclavitud, sino que han puesto sus manos en las manos de sus ídolos, para borrar el decreto de tu boca y exterminar tu heredad; para cerrar la boca de quienes te alaban y extinguir la gloria de tu casa y de tu altar: para abrir con ello la boca de la gente, a fin de que celebren las proezas de sus ídolos y veneren por siempre a un rey de carne. No entregues, Señor, tu cetro a los que nada son, que no se burlen de nuestra caída: antes vuelve contra ellos su designio y manda un escarmiento al hombre que se alzó contra nosotros. Acuérdate, Señor, y date a conocer en el tiempo de nuestra aflicción; y dame a mí valor, Rey de los dioses y dominador de toda potestad. Pon palabras armoniosas en mi boca cuando yo esté en presencia del león, y cambia el odio de su corazón contra aquel que nos hace la guerra, para ruina suya y la de quienes piensan como él. Líbranos por tu mano y ayúdame a mí, que estoy sola y no tengo, Señor, sino a ti. Tú todo lo conoces, y sabes que odio la gloria de los impíos, y que abomino el lecho de los incircuncisos y el de todo extranjero. Tú conoces mi dura situación: abomino el emblema de mi encumbramiento que llevo en mi cabeza al presentarme en público. Lo abomino como paño de inmundicia menstrual, y no lo llevo en mis días de descanso. Tu esclava no ha comido a la mesa de Amán, no ha tenido a honra el banquete del rey, ni ha bebido el vino de las libaciones. Tu esclava no ha tenido alegría desde su encumbramiento hasta ahora mismo, sino sólo en ti, Señor, Dios de Abrahán. ¡Oh Dios que tienes poder sobre todos! Escucha la voz de los que están sin esperanza. Líbranos del poder de los malvados. Y líbrame a mí de mi temor'.


En cada una de las provincias, allí donde llegaban la orden y el decreto del rey, había entre los judíos gran duelo y ayuno y llanto y lamentaciones; y muchos se acostaban sobre sayal y ceniza.


Al tercer día, Ester se puso sus vestiduras reales y se presentó en el atrio interior del palacio real, frente a la cámara del rey. El rey estaba sentado en su trono real, en su cámara real, frente a la puerta del palacio.


para ratificar estos días de los Purim en su debida fecha, como los habían establecido el judío Mardoqueo y la reina Ester, al igual de como habían instituido para ellos y para su descendencia lo referente a los ayunos y lamentaciones.


Os invitaba el Señor, Yahveh Sebaot, aquel día, al llanto y al lamento, a raparos la cabeza y ceñir sayal.


Ahora bien, el año quinto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, en el noveno mes, se había proclamado un ayuno ante Yahveh para todo el pueblo de Jerusalén y para toda la gente que había venido a Jerusalén de las ciudades de Judá.


a fin de que imploraran la misericordia del Dios del Cielo acerca de aquel misterio y no tuvieran que perecer Daniel y sus compañeros con los demás sabios de Babilonia.


Porque así como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra tres días y tres noches.


Pues quien quiera poner a salvo su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la pondrá a salvo.


Respondió Pilato: 'Lo que he escrito, escrito está'.


Apenas hubo desaparecido el ángel que le hablaba, cuando llamó a dos de sus servidores y a un soldado piadoso de los de su confianza,


Pero yo en nada estimo la vida, que sólo considero valiosa para terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús de anunciar el evangelio de la gracia de Dios.


Respondió entonces Pablo: '¿Qué hacéis llorando y partiéndome el corazón? Estoy dispuesto no sólo a dejarme atar, sino a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús'.


En tanto que amanecía, Pablo rogaba a todos que comieran algo, diciéndoles: 'Catorce días con hoy lleváis en tensión, sin comer y sin probar bocado.


Estuvo tres días sin ver, y ni comía ni bebía.


que arriesgaron su cabeza por mi vida, a quienes no sólo yo sino todas las iglesias de los gentiles estamos agradecidos.


porque por la obra de Cristo estuvo a punto de muerte, poniendo a riesgo su vida para prestarme, en vuestro nombre, los servicios que vosotros no podíais.


Pero si os parece mal servir a Yahveh, escoged a quién habéis de servir: a los dioses a los que sirvieron vuestros antepasados al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Yo y mi casa serviremos a Yahveh'.


Expuso su vida y mató al filisteo; y con ello Yahveh concedió una gran victoria a todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. ¿Por qué te vas a hacer reo de sangre inocente dando muerte a David sin motivo?'.


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