Ester 2:5 - Biblia Serafín de Ausejo 19755 Había en la ciudadela de Susa un judío, de nombre Mardoqueo, hijo de Yaír, hijo de Semeí, hijo de Quis, del linaje de Benjamín, Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19605 Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín; Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente5 Por esos días, en la fortaleza de Susa había un judío llamado Mardoqueo, hijo de Jair. Pertenecía a la tribu de Benjamín y era descendiente de Cis y Simei. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)5 Vivía en la fortaleza de Susa un judío, llamado Mardoqueo; era hijo de Jaír, hijo de Simei, hijo de Kich, de la tribu de Benjamín. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion5 Había un varón judío en Susa, la ciudadela, llamado Mardoqueo ben Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita, Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)5 Había un varón judío en Susán, residencia regia, cuyo nombre era Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simeí, hijo de Cis, benjamita; Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual5 En Susa vivía un judío de la tribu de Benjamín, llamado Mardoqueo hijo de Jaír, nieto de Simí y bisnieto de Quis. Ver Capítulo |
Porque el judío Mardoqueo fue el segundo después del rey Asuero. Fue grande entre los judíos y amado por sus numerosos hermanos. Buscó el bien de su pueblo y se preocupó de la paz en favor de toda su raza. Y dijo Mardoqueo: 'De Dios ha venido todo esto. Me he acordado, en efecto, del sueño que tuve referente a estos hechos, ninguno de los cuales ha dejado de cumplirse, de cómo la fuentecilla se convirtió en río y de la abundancia que hubo de luz, de sol y de agua. El río es Ester, a quien el rey tomó por esposa y la hizo reina. Los dos dragones somos yo y Amán. Los pueblos son los que se juntaron para acabar con el nombre de los judíos. Mi pueblo es este Israel, que clamó a Dios y fue salvado. El Señor salvó a su pueblo y él nos libró de todos estos males; Dios obró estas señales y estos grandes prodigios, cuales nunca hubo entre los gentiles. Por eso él determinó estas dos suertes: una para el pueblo de Dios, y otra para todos los demás pueblos. Y estas dos suertes se han cumplido en la hora y en el momento oportuno, como día de juicio señalado por Dios para todas las naciones. Dios se acordó de su pueblo e hizo justicia a su heredad. Y estos días del mes de Adar, el catorce y el quince de este mes, serán para los judíos días de asamblea y de alegría y de regocijo en presencia de Dios por todas las generaciones, para siempre en su pueblo Israel. El año cuarto del reinado de Tolomeo y Cleopatra, Dositeo, que decía ser sacerdote y levita, y su hijo Tolomeo, trajeron la presente carta sobre los purim, de la cual afirmaron que era auténtica y que había sido traducida por Lisímaco, hijo de Tolomeo, de la comunidad de Jerusalén.