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Deuteronomio 33:10 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Ellos enseñan tus normas a Jacob y tu ley a Israel; ofrecen el incienso en tu presencia y el sacrificio perfecto en tu altar.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, Y tu ley a Israel; Pondrán el incienso delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Ellos enseñan tus ordenanzas a Jacob y dan tus instrucciones a Israel. Ofrecen incienso delante de ti y presentan ofrendas quemadas enteras sobre el altar.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Ellos enseñan a Jacob tus decisiones, a Israel tu Ley. Hacen subir hacia ti el olor del incienso y ponen las ofrendas en tu altar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Ellos pues enseñarán tus decretos a Jacob, Y tu Ley a Israel. Ofrecerán incienso ante tu rostro,° Y sacrificio perfecto sobre tu altar.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu altar.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10 »Ustedes enseñan a su pueblo a cumplir sus mandamientos; y en el altar de Dios presentan toda clase de ofrendas.

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Deuteronomio 33:10
37 Referencias Cruzadas  

que se opusieron al rey Ozías y le dijeron: 'Ozías, no te toca a ti ofrecer incienso a Yahveh, sino a los sacerdotes descendientes de Aarón, que han sido consagrados para quemar el incienso. Sal, pues, del santuario, porque estás prevaricando, y eso no te dará gloria de parte de Yahveh Dios'.


Por su parte, Ezequías habló cordialmente a todos los levitas, que tan buena disposición al servicio de Yahveh habían mostrado. Durante la fiesta de los siete días comieron de los sacrificios de comunión ofrecidos y alabaron a Yahveh, Dios de sus padres.


porque Esdras había aplicado su corazón al estudio de la ley de Yahveh, para ponerla por obra y para enseñar en Israel sus mandamientos y preceptos.


Se leía diariamente, desde el día primero hasta el último, el libro de la ley de Dios. La fiesta duró siete días. Y el día octavo tuvo lugar, según costumbre, una asamblea solemne.


Mis sacrificios, Señor, habrán de ser mi espíritu contrito: el corazón contrito y humillado tú, Señor, no lo desprecias.


Cuando hayan terminado esos días, desde el octavo día en adelante, los sacerdotes inmolarán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión, y os seré propicio -oráculo del Señor Yahveh'.


Perece mi pueblo por falta de sabiduría. Porque tú has rechazado la sabiduría, yo te rechazaré de mi sacerdocio. Porque tú te has olvidado de la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.


Lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará sobre el altar. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh.


Abrirá el animal por entre las alas, sin arrancarlas, y el sacerdote lo quemará sobre el altar encima de la leña echada al fuego. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh'.


lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh.


y enseñar a los israelitas todas las leyes que os ha dictado Yahveh por medio de Moisés'.


Luego tomará de encima del altar que está delante de Yahveh un brasero repleto de brasas encendidas y dos puñados llenos de incienso aromático pulverizado y lo llevará todo detrás del velo.


Echará incienso encima del fuego ante Yahveh; la nube del incienso cubrirá el propiciatorio que está encima del testimonio y así él no morirá.


'Así habla Yahveh Sebaot: pide a los sacerdotes una aclaración sobre este caso:


'Si alguien lleva carne consagrada en el halda de su vestido y toca con su halda pan o un guiso o vino o aceite o cualquier otro alimento, ¿quedarán estas cosas consagradas?''. Los sacerdotes respondieron: 'No'.


una cuchara de oro de diez siclos llena de incienso;


En caso de llaga de lepra, mirarás de seguir en todo y de cumplir puntualmente lo que os prescriban los sacerdotes levitas y pondréis por obra cuanto yo les he mandado.


Los levitas tomarán la palabra y en voz alta dirán a todos los hombres de Israel:


Bendice, Yahveh, sus riquezas y acepta la obra de sus manos; hiere las espaldas de sus adversarios y de los que le odian. ¡Que jamás vuelvan a ponerse en pie!'.


De ahí que definitivamente pueda salvar a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder a favor de ellos.


Cristo no entró, en efecto, en un santuario de hechura humana, imagen del auténtico, sino en el propio cielo, para aparecer ahora en la presencia de Dios en favor nuestro.


Yo lo escogí de entre todas las tribus de Israel para que fuera mi sacerdote, para que subiera a mi altar, quemara el incienso y llevara el efod ante mí; y le concedí a la casa de tu padre todos los sacrificios por el fuego de los israelitas.


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