Deuteronomio 31:12 - Biblia Serafín de Ausejo 197512 Reúne al pueblo, hombres, mujeres y niños, y a los extranjeros que se hallen en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Yahveh, vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las disposiciones de esta ley. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196012 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente12 Convoquen a todos —a hombres, mujeres, niños y a los extranjeros que vivan en sus ciudades— para que oigan lo que dice el libro de instrucción y aprendan a temer al Señor su Dios y a obedecer cuidadosamente todas las condiciones de estas instrucciones. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)12 Reúne al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que vive en tus ciudades, para que escuchen, aprendan a temer a Yavé y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion12 Congregarás al pueblo, hombres, mujeres y niños, y a tu extranjero que está en tus ciudades, para que escuchen y aprendan, y teman a YHVH vuestro Dios, y guarden las palabras de esta Ley para cumplirlas. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley; Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual12 Todos, sin falta, deben ir a esa fiesta: hombres, mujeres, niños y refugiados. Allí escucharán la lectura de estas enseñanzas, y aprenderán a respetar a Dios y a obedecer sus mandamientos. Ver Capítulo |
Todo Israel, tanto los extranjeros como los nativos, con los ancianos, escribas y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca, delante de los sacerdotes levitas portadores del arca de la alianza de Yahveh, una mitad frente al monte Garizín y la otra frente al monte Ebal, como había dispuesto Moisés, siervo de Yahveh, para bendecir por vez primera al pueblo.