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Cantares 4:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 ¡Qué bella eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, a través de tu velo. Tus cabellos, como un hato de cabras ondulando en el monte Galaad.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras Que se recuestan en las laderas de Galaad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Eres hermosa, amada mía; tan hermosa que no puedo expresarlo. Tus ojos son como palomas detrás del velo. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Tus ojos son como palomas detrás de tu velo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Él He aquí eres hermosa, amada mía. ¡He aquí, eres hermosa! Tus ojos son palomas a través de tu velo, Tus cabellos como un rebaño de cabras Que descienden al alba del monte Galaad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 He aquí que tú eres hermosa, amada mía, he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como rebaño de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 ¡Eres bella, amada mía! ¡Eres sumamente bella! Son tus ojos dos palomas que se asoman tras el velo. Son tus negros cabellos cabritos que juguetean en los montes de Galaad.

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Cantares 4:1
17 Referencias Cruzadas  

Escucha, hija, atiende y apresta tus oídos: olvida tu nación y tu familia.


¡Que eres bella, amada mía, que eres bella! Tus ojos son palomas.


Mi amado me llama y me dice: ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven!


Paloma mía que anidas en las grietas de la roca, en los huecos escarpados, déjame ver tu figura, hazme sentir tu voz; que tu voz es suave, tu figura, graciosa.


Desvía de mí tus ojos, que me están asaltando. Tus cabellos, como un hato de cabras ondulando en el monte Galaad.


Tus mejillas, como mitades de granada a través de tu velo.


Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, las albercas de Jesbón, a las puertas del Bat Rabín. Tu nariz es semejante a la torre del Líbano que mira hacia Damasco.


Pues así dice Yahveh acerca de la casa del rey de Judá: Un Galaad eres para mí, una cumbre del Líbano; pero haré de ti un desierto, como las ciudades no habitadas.


Se divulgó tu fama por las naciones a causa de tu belleza, aún más resaltada por las galas que yo puse en ti -oráculo del Señor Yahveh.'


Pastorea a tu pueblo con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que mora apartado en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que pazcan en Basán y Galaad, como en los días de antaño!


Los hijos de Rubén y de Gad tenían inmensos rebaños. Viendo que el país de Yazer y el de Galaad eran regiones propicias para la cría de ganado,


Moisés entregó Galaad a Maquir, hijo de Manasés, que se estableció allí.


Cargad con mi yugo y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y hallaréis reposo para vosotros;


Y nosotros todos, con el rostro descubierto, reflejando como en un espejo la gloria del Señor, su imagen misma, nos vamos transfigurando con gloria creciente como por la acción del Señor, que es Espíritu.


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