Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Amós 4:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaría, que oprimís a los indigentes, maltratáis a los pobres y decíais a vuestros maridos: '¡Traed acá! ¡Bebamos!'.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Escúchenme, ustedes, vacas gordas que viven en Samaria, ustedes, mujeres, que oprimen al pobre y aplastan al necesitado y que les gritan siempre a sus esposos: «¡Tráigannos otra bebida!».

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Escuchen esta palabra, vacas de Basán, damas de los cerros de Samaria: Ustedes oprimen a los débiles, aplastan a los menesterosos, y luego dicen a sus maridos: 'Sírvannos vino para tomar.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

1 Oíd esta palabras, oh vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria; Que oprimís a los débiles, que quebrantáis a los pobres, Que dicen a sus señores:° ¡Traed de beber!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en la montaña de Samaria, que oprimís a los pobres, que quebrantáis a los necesitados, que decís a sus señores: Traed, y beberemos.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Y ustedes, mujeres de Samaria, escuchen lo que tengo que decirles: Ustedes están gordas como vacas de la región de Basán, pues maltratan y humillan a los pobres, y a sus propios maridos les piden vino para emborracharse.

Ver Capítulo Copiar




Amós 4:1
49 Referencias Cruzadas  

Compró el monte de Samaría a Sémer por dos talentos de plata y lo fortificó; y a la ciudad que había construido la llamó Samaría, del nombre de Sémer, propietario del monte.


Porque oprimió con violencia a los pobres, saqueó casas en vez de construirlas;


Usurpan al huérfano su campo, toman en prenda al hijo del pobre.


los que dicen: 'Nuestra lengua es nuestro fuerte, los labios nos asisten, ¿quién será nuestro dueño?'.


Que el hombre calumniador no se afirme en el país; que al hombre violento le acose a empujones la desgracia.


No te alejes de mí, pues la angustia está cerca, y no hay otro que me ampare.


El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del que le presta.


He visto además todos los abusos que se cometen bajo el sol: el llanto de los oprimidos sin que nadie los consuele, la violencia de los opresores sin que nadie reclame venganza.


El fruto de la tierra es para todos: hasta el rey está al servicio del campo.


¡Ay de la orgullosa corona de los ebrios de Efraín, y de la flor marchita de su espléndido atavío, que está en la cima del valle ubérrimo de los derribados por el vino!


¡Ay de quienes juntan casa con casa y unen campo con campo hasta no dejar sitio y habitar ellos solos en medio del país!


¡Venid, voy a traer vino, embriaguémonos de licor! Y mañana será como hoy; las provisiones son inagotables.


¿No es éste el ayuno que elijo: desatar ataduras inicuas, soltar coyundas de yugo, enviar libres a los oprimidos y romper todo yugo?


Exultad, pues; sí, regocijaos, expoliadores de mi heredad; brincad como becerros en la otoñada, relinchad como los sementales.


Haced matanza en sus toros: bajen todos al matadero ¡ay de ellos!, pues ha llegado su día, el tiempo de su castigo.


Me devoró, me consumió Nabucodonosor, rey de Babel; me arrinconó como plato vacío, me engulló como dragón, llenó su panza, me expulsó.


Pues así dice Yahveh Sebaot: Talad sus árboles, alzad contra Jerusalén un terraplén. Es la ciudad que ha de ser castigada; todo en ella es opresión.


si no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda; si no derramáis sangre inocente en este lugar y no vais tras otros dioses para desgracia vuestra,


oprime al pobre y al indigente, roba, no devuelve la prenda, alza sus ojos a los ídolos, comete abominación,


En ti se acepta soborno para derramar sangre; exiges interés y usura; explotas a tus prójimos con violencia, y a mí me olvidas' -oráculo del Señor Yahveh.'


Sus jefes, dentro de ella, son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y matando a las personas para hacer su negocio.


El pueblo de la tierra hace extorsión, comete robos, oprime al pobre y al indigente y veja al forastero sin razón alguna'.


En ti se desprecia al padre y a la madre, en medio de ti se hace violencia al forastero, en ti se oprime al huérfano y a la viuda.


Yo mismo buscaré las perdidas, traeré las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas, vigilaré a las gordas y robustas y las apacentaré como es debido'.


comeréis carne de guerreros y beberéis sangre de los príncipes de la tierra. Todos ellos serán como carneros, corderos, machos cabríos y toros cebados de Basán.


Haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo.


Escuchad estas palabras que dice Yahveh contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que saqué de la tierra de Egipto.


¿Caminan juntos dos hombres si no se han puesto de acuerdo?


Porque habéis aplastado al indigente y tomáis de él tributo de grano, habéis construido casas de sillares pero no las habitaréis, habéis plantado viñas deliciosas pero no beberéis el vino.


¡Ay de los que viven tranquilos en Sión y de los que se sienten seguros en el monte de Samaría, hombres notables de la primera de las naciones, a quienes acude la casa de Israel!


beben vino en jarras, se ungen con aceite de primera calidad y no se afligen del desastre de José.


Me llegaré a vosotros para el juicio y seré un testigo irrefutable contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran en falso, contra los que defraudan el jornal del jornalero, avasallan a la viuda y al huérfano y oprimen al forastero mostrando así que no me temen -dice Yahveh Sebaot-.


Después se volvieron y subieron por el camino de Basán. Les salió al encuentro Og, rey de Basán, él y todo su ejército, para dar la batalla en Edreí.


No explotarás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea uno de tus hermanos o uno de los extranjeros que moran en tu tierra, dentro de tus ciudades.


Un pueblo que no conoces comerá el fruto de tu suelo y todos tus productos. Serás siempre oprimido y maltratado.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos