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2 Samuel 19:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Dijo luego el rey a Semeí: '¡No morirás!'. Y el rey se lo juró.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Ahora bien, Mefiboset, el nieto de Saúl, descendió de Jerusalén para encontrarse con el rey. No había cuidado sus pies, cortado su barba ni lavado su ropa desde el día en que el rey dejó Jerusalén.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Y el rey le hizo a Simei este juramento: 'No morirás'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 También Mefi-boset hijo de Saúl,° bajó para encontrarse con el rey; y no se había curado los pies, ni compuesto la barba,° ni había hecho lavar sus vestidos, desde el día en que el rey había salido hasta el día en que llegó en paz.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 También Mefiboset, hijo de Saúl, descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestiduras, desde el día que el rey salió hasta el día que vino en paz.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24-25 24-25 (25-26) Desde que David salió de Jerusalén, y hasta que regresó, Mefi-bóset no se había lavado los pies ni la ropa, ni se había arreglado la barba. Sin embargo, cuando supo que David regresaba, salió de Jerusalén a recibirlo. El rey le preguntó: —¿Por qué no huiste conmigo? Mefi-bóset, que era nieto de Saúl,

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2 Samuel 19:24
12 Referencias Cruzadas  

Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se perfumó y mudó sus ropas. Luego entró en la casa de Yahveh, donde se postró en oración. Vuelto a su casa, pidió que le sirvieran de comer, y comió.


Subía David llorando la cuesta de los Olivos, cubierta la cabeza y descalzo; y toda la gente que le acompañaba subía también descalza, cubierta la cabeza y sollozando.


El rey le preguntó: '¿Y dónde está el hijo de tu señor?'. Sibá replicó al rey: 'Se ha quedado en Jerusalén, porque piensa: 'Hoy me ha de restituir la casa de Israel el reino de mi padre''.


Respondió Sibá al rey: 'Tu siervo obrará conforme a todo lo mandado por mi señor el rey'. En efecto, Meribaal comía a la mesa de David como uno de los hijos del rey.


Ahí tienes también a tu lado a Semeí, hijo de Guerá, el benjaminita de Bajurín, que me lanzó terribles maldiciones el día en que iba yo a Majanáin. Aunque después él bajó a mi encuentro al Jordán y yo le juré por Yahveh: 'No te haré morir a espada',


Después dijo Yahveh a Moisés: 'Vuélvete a tu pueblo y haz que se purifique hoy y mañana. Que laven sus vestidos,


Sube la hija de Dibón a las alturas a llorar. Por Nebó y Mádaba está gimiendo Moab. Todas sus cabezas calvas; todas sus barbas afeitadas.


llegaron ochenta hombres de Siquén, de Siló y de Samaría, con la barba rapada, los vestidos rasgados y cubiertos de incisiones, con oblaciones e incienso, para ofrecerlos en el templo de Yahveh.


Cuando ayunéis, no pongáis cara macilenta como los hipócritas, que adrede se desfiguran el rostro, para hacer ver a la gente que están ayunando; os lo aseguro: ya están pagados.


Alegraos con los que se alegran. Llorad con los que lloran.


Acordaos de los presos, como si compartierais con ellos la prisión; de los torturados, como si también vosotros estuvierais dentro de su piel.


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