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2 Crónicas 32:23 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 Muchos, entonces, llevaron ofrendas a Yahveh, a Jerusalén, y regalos para Ezequías, rey de Judá, quien, después de esto, adquirió gran prestigio entre todas las naciones.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

23 A partir de entonces el rey Ezequías fue muy respetado entre las naciones vecinas, y llegaron a Jerusalén muchos obsequios para el Señor junto con valiosos regalos para el rey Ezequías.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Muchos trajeron entonces ofrendas a Yavé, a Jerusalén, y presentes a Ezequías, rey de Judá; el cual desde aquel entonces adquirió gran prestigio a los ojos de todas las naciones.

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 Y muchos llevaron a Jerusalem ofrendas para YHVH, y presentes para Ezequías rey de Judá, quien a partir de entonces fue engrandecido a ojos de todas las naciones.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Y muchos trajeron ofrenda a Jehová a Jerusalén, y ricos dones a Ezequías, rey de Judá; y fue muy grande delante de todas las naciones después de esto.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 En agradecimiento por todo eso, muchos llevaron a Jerusalén ofrendas para Dios, y valiosos regalos para el rey Ezequías. Desde ese día, el rey se hizo muy famoso en todas las naciones.

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2 Crónicas 32:23
18 Referencias Cruzadas  

Luego entregó al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de perfumes y de piedras preciosas. Nunca llegó tanta cantidad de perfumes al rey Salomón como la que le regaló la reina de Sabá.


Todos le llevaban presentes: objetos de plata y de oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos. Y así año tras año.


El resto que se salve de la casa de Judá volverá a echar raíces por abajo y a dar frutos por arriba.


Yahveh engrandeció sobremanera a Salomón a los ojos de todo Israel y le concedió una majestad real como jamás la había tenido ningún rey antes de él en Israel.


Salomón, hijo de David, se afianzó en su reino, pues Yahveh, su Dios, estaba con él y lo engrandeció sobremanera.


Incluso algunos filisteos traían a Josafat regalos y plata como tributo. Hasta los árabes le trajeron ganado menor: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.


Yahveh consolidó el reino en su mano, y todo Judá ofrecía presentes a Josafat, que así llegó a tener riquezas y gloria en abundancia.


Todos le llevaban presentes: objetos de plata y de oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos. Y así año tras año.


¡Bendito sea Yahveh, Dios de nuestros padres, que dispuso así el corazón del rey para glorificar el templo de Yahveh que está en Jerusalén,


Ordena, oh Dios, conforme a tu potencia -la potencia, Señor, con que has obrado por nosotros,


Los monarcas de Tarsis y las islas le pagarán tributo, y los reyes de Sabá y de Seba le traerán presentes.


El furor del humano te da gloria, del salvado a la ira tú te ciñes.


Entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre y, postrados en tierra, lo adoraron. Abrieron luego sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.


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