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2 Crónicas 23:11 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Sacaron en seguida al hijo del rey, le colocaron la diadema y el libro de la ley y lo proclamaron rey. Joadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: '¡Viva el rey!'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Entonces sacaron al hijo del rey, y le pusieron la corona y el testimonio, y lo proclamaron rey; y Joiada y sus hijos lo ungieron, diciendo luego: ¡Viva el rey!

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Entonces Joiada y sus hijos sacaron a Joás, el hijo del rey, pusieron la corona sobre su cabeza y le entregaron una copia de las leyes de Dios. Lo ungieron y lo proclamaron rey, y todos gritaron: «¡Viva el rey!».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Entonces hicieron salir de allí al hijo del rey y le pusieron la corona y las cadenillas. Lo proclamaron rey; Joyadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: '¡Viva el rey!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Luego sacaron al hijo del rey, le pusieron la corona, le dieron el Testimonio° y lo proclamaron rey. Y Joiada y sus hijos lo ungieron diciendo: ¡Viva el rey!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Entonces sacaron al hijo del rey, le pusieron la corona, le dieron el testimonio y lo proclamaron rey; y Joiada y sus hijos lo ungieron y dijeron: ¡Viva el rey!

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Entonces Joiadá sacó a Joás, le puso la corona y le dio un documento con instrucciones para gobernar. Después, Joiadá y sus hijos derramaron aceite sobre su cabeza y así lo nombraron rey. Todos gritaron: «¡Viva el rey!»

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2 Crónicas 23:11
34 Referencias Cruzadas  

Acerquéme a él y le maté, porque estaba cierto de que no había de sobrevivir a su caída. Tomé luego la diadema que llevaba en la cabeza y el brazalete que tenía en el brazo, y se los he traído aquí a mi señor'.


Jusay, el arquita, amigo de David, se presentó a Absalón y le dijo: '¡Viva el rey! ¡Viva el rey!'.


Se presentaron, pues, todos los ancianos de Israel ante el rey en Hebrón. El rey David pactó alianza con ellos en Hebrón, en presencia de Yahveh, y ellos ungieron a David por rey de Israel.


Porque hoy ha bajado él a sacrificar toros, becerros cebados y ovejas en gran cantidad, y ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar, que están comiendo y bebiendo con él y gritan: '¡Viva el rey Adonías!'.


Y allí, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán por rey de Israel. Haréis sonar la trompeta y gritaréis: '¡Viva el rey Salomón!'.


El sacerdote Sadoc había tomado de la tienda el cuerno de aceite y ungió a Salomón. Sonaron las trompetas, y todo el pueblo gritó: '¡Viva el rey Salomón!'.


Joadá sacó entonces al hijo del rey, le puso la corona y el libro de la ley, lo proclamaron rey y lo ungieron. Luego batieron palmas y gritaron: '¡Viva el rey!'.


Pero Josebá, hija del rey, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó furtivamente de entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados y lo escondió, a él y a su nodriza, en la alcoba. De este modo, Josebá, hija del rey Jorán, mujer del sacerdote Joadá y hermana de Ocozías, lo ocultó de la vista de Atalía, que no pudo matarlo.


Dispuso luego a toda la gente, cada cual con sus armas en la mano, desde el ala derecha del templo hasta la izquierda, delante del altar y del templo, alrededor del rey.


Cuando Atalía oyó el griterío de la gente que corría y aclamaba al rey, se acercó a la muchedumbre que estaba en el templo de Yahveh.


Cubriré a sus enemigos de ignominia, mientras brilla sobre él la diadema'.


El deseo del corazón tú se lo cumples, el ruego de sus labios tú no le rehúsas. Selah


En Jacob erigió él un testimonio, estableció una ley en Israel, prescribiendo a nuestros padres adoctrinar en ellos a sus hijos,


En visión hablaste un día a tus amados, y dijiste: 'Yo pongo mi asistencia sobre un héroe, yo realzo del pueblo un elegido:


Pero tú le has desechado y despreciado, te has airado con tu ungido,


Pondrás en el arca el testimonio que te he de dar.


Pondrás el propiciatorio en la parte superior del arca. Y dentro del arca depositarás el testimonio que te he de dar.


Cuando Yahveh terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le entregó las dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.


Reyes serán tus ayos y sus princesas tus nodrizas; rostro en tierra te adorarán y lamerán el polvo de tus pies, para que sepas que yo soy Yahveh y que no se avergüenzan quienes confían en mí'.


Enrollo el testimonio, sello la enseñanza entre mis discípulos.


¡A la enseñanza y al testimonio! Si no hablan de esta manera, no habrá aurora.


La gente que iba delante y detrás, gritaba diciendo: '¡ Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡ Hosanna en las alturas!'.


Pero a aquel que fue puesto en nivel apenas inferior al de los ángeles, a Jesús, lo contemplamos coronado de gloria y honor por los padecimientos de su muerte, de suerte que, por la gracia de Dios, experimentó la muerte en beneficio de todos.


Bienaventurado el que soporta la prueba; porque, una vez probado, recibirá la corona de la vida que Dios prometió a los que lo aman.


Escuchad, hermanos míos queridos: ¿no eligió Dios a los pobres según el mundo para ser ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?


Sus ojos son llama de fuego. Lleva en la cabeza muchas diademas y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él.


caerán los veinticuatro ancianos ante el que está sentado en el trono, adorarán al que vive por los siglos de los siglos y arrojarán sus coronas ante el trono, diciendo:


Alrededor del trono vi veinticuatro tronos y sentados en los tronos veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro sobre sus cabezas.


Y los hiciste para nuestro Dios reino y sacerdotes que reinarán sobre la tierra'.


Tomó Samuel el frasco del aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl; después le besó y le dijo: '¿No es Yahveh quien te ha ungido por príncipe de su pueblo Israel? Tú regirás al pueblo de Yahveh y lo librarás del poder de los enemigos que le rodean. Y ésta será la señal de que Yahveh te ha ungido por jefe de su heredad:


Samuel dijo entonces a todo el pueblo: '¿Veis al que ha elegido Yahveh? No hay otro como él en todo el pueblo'. Y todo el pueblo gritó: '¡Viva el rey!'.


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