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1 Samuel 25:33 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

33 ¡Bendita tu prudencia, y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

33 ¡Gracias a Dios por tu buen juicio! Bendita seas, pues me has impedido matar y llevar a cabo mi venganza con mis propias manos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

33 Bendita seas por tu prudencia, bendita porque me has impedido hoy que me manche con sangre y que haga justicia por mí mismo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

33 ¡Bendito tu razonamiento, y bendita tú, que hoy me has impedido derramar sangre y vengarme por mi propia mano!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre y de vengarme por mi propia mano.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

33 ¡Y bendita seas tú, por ser tan inteligente y por no dejar que yo mismo me vengara y matara a gente inocente!

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1 Samuel 25:33
12 Referencias Cruzadas  

Que el justo me golpee y el pío me reprenda; mas el aroma del malvado no perfume mi cabeza:


Pero si ya ha salido el sol, sí hay delito. En cualquier caso, el ladrón debe restituir; si no tiene con qué, será vendido para restituir lo robado.


La enseñanza del sabio es fuente de vida para evitar los lazos de la muerte.


Un reproche impresiona más al cuerdo que cien azotes al insensato.


Anillo de oro y alhaja preciosa: tal es un prudente reproche al oído atento.


Como la plata del crisol y el oro del horno, así el hombre depende de su fama.


Quien corrige a otro hallará luego favor, más que quien adula con la lengua.


Dale al sabio, y será aún más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.


Tú me has mostrado hoy que eres benévolo conmigo, ya que Yahveh me ha entregado en tus manos, pero tú no me has matado.


Ahora, mi señor, por la vida de Yahveh y por la tuya, por Yahveh, que te ha impedido derramar sangre y hacerte justicia por tu propia mano, que tus enemigos y cuantos intentan el mal contra mi señor sean como Nabal.


que no sirva para ti, mi señor, de turbación ni de remordimiento de corazón el haber derramado sangre sin causa y el haberse vengado mi señor por sí mismo. Y cuando Yahveh haya colmado de beneficios a mi señor, acuérdate de tu sierva'.


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