Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Juan 3:22 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Y lo que pidamos, lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Y recibiremos de él todo lo que le pidamos porque lo obedecemos y hacemos las cosas que le agradan.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Entonces, todo lo que pidamos nos lo concederá, porque guardamos sus mandatos y hacemos lo que le agrada.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

22 y recibimos de parte de Él cualquier cosa que le pidamos, porque guardamos sus mandamientos y hacemos° lo que es grato ante Él.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 Y nos dará lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que a él le agrada.

Ver Capítulo Copiar




1 Juan 3:22
37 Referencias Cruzadas  

Entonces tendrás en Sadday tus delicias, y alzarás tu rostro hacia Dios.


Tau. El anhelo de los pobres tú lo sientes, Señor; confórtalos y atiéndelos, vengando los derechos del huérfano y del débil, y no siembre más terror el hombre de la tierra.


Guímel. Alabad conmigo al Señor, ensalcemos al unísono su nombre.


Invócame en el día de la angustia: te libraré y tú me darás gloria.


De los malvados Yahveh se aleja y escucha la oración de los justos.


Quien se tapa los oídos para no escuchar la ley, hace que su plegaria sea abominación.


Cuando extendáis vuestras palmas, me taparé los ojos; aunque multipliquéis las oraciones, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre:


llámame y te responderé; te anunciaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces.


Todavía estaba él hablando cuando una nube luminosa los envolvió y de la nube salió una voz que decía: 'Éste es mi Hijo amado, en quien me he complacido; escuchadle'.


Y todo cuanto pidáis en la oración con fe, lo obtendréis'.


Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis obtenido y se os concederá.


Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.


Si guardáis mis mandamientos permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo siempre he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.


Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será concedido.


Jesús les respondió: 'Ésta es la obra de Dios: que creáis en aquel a quien él ha enviado'.


Conmigo está el que me ha enviado: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado'.


Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; sino que al hombre temeroso de Dios y cumplidor de su voluntad, a ése es a quien escucha.


Pues bien, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, Dios ahora invita a los hombres a que todos y en todas partes se conviertan,


proclamando solemnemente a judíos y a griegos la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.


De todo acuso recibo y estoy en la abundancia; lleno estoy, después de haber recibido de manos de Epafrodito lo que me habéis mandado: calmante aroma, sacrificio aceptable que agrada a Dios.


para que caminéis según el Señor se merece, a plena satisfacción suya, dando frutos en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios;


os capacite con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando en nosotros lo que él quiere por medio de Jesucristo, a quien sea rendida gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios, que la da a todos sencillamente y sin echárselo en cara, y se la dará.


Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastarlo en vuestras pasiones.


Confesaos, pues, los pecados unos a otros; orad unos por otros para ser curados. La oración asidua del justo tiene mucho poder.


Y en esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos.


Y ésta es la plena confianza que tenemos en él: que si pedimos algo según su voluntad, nos oye.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos