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1 Crónicas 26:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 Los levitas, sus hermanos, estaban encargados de los tesoros del templo de Dios y de los tesoros de las cosas sagradas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Y de los levitas, Ahías tenía cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Otros levitas, bajo la dirección de Ahías, estaban a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros que contenían las ofrendas dedicadas al Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Los levitas sus hermanos, custodiaban los tesoros de la Casa de Yavé y los tesoros de las cosas consagradas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Y los parientes levitas° tenían a su cargo los tesoros de la Casa de Dios y los tesoros de las cosas consagradas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Y de los levitas, Ahías tenía cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20-28 Otros hombres de la tribu de Leví cuidaban los tesoros del templo y las ofrendas especiales que el profeta Samuel, el rey Saúl, el oficial Abner y el oficial Joab habían dado para Dios. Entre esas ofrendas también estaba parte del botín de guerra que el rey David, los jefes de las tribus, y todos los jefes del ejército habían entregado para los gastos del templo de Dios. Entre estos vigilantes había descendientes de Guersón hijo de Moisés, y descendientes de Amram, Zetam y Joel. Unos eran hijos de Jehiel y nietos de Ladán; otros eran hijos de Ishar, Hebrón y Uziel, descendientes de Amram. Otros eran descendientes de Eliézer, el hermano de Guersón, entre los cuales estaban Rehabías, Isaías, Joram, Zicrí y Selomit. Como jefe de todos estos tesoreros nombraron a Sebuel, descendiente de Guersón.

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1 Crónicas 26:20
21 Referencias Cruzadas  

y se apoderó de los tesoros del templo de Yahveh y de los del palacio real. Se apoderó de todo, incluidos todos los escudos de oro que había fabricado Salomón.


Entonces Asá tomó cuanta plata y oro quedaba en el tesoro del templo de Yahveh y en el del palacio real y se los entregó a sus servidores, para que se los llevasen a Ben Hadad, hijo de Tabrimón, hijo de Jezión, rey de Aram, que residía en Damasco, con este propósito:


Así se dio fin a toda la obra que el rey Salomón mandó ejecutar para el templo de Yahveh. Salomón llevó luego los objetos que había consagrado su padre David, la plata, el oro y los objetos, y los depositó en el tesoro del templo de Yahveh.


El rey David los consagró también a Yahveh, juntamente con la plata y el oro que había recogido de todas las naciones: de Edom, de Moab y de Amón, de los filisteos y los amalecitas.


Éstas eran las clases de los porteros, entre los descendientes de los coreítas y los hijos de Merarí.


Los hijos de Ladán, descendientes de Guersón por la línea de Ladán, tenían a los yejielitas como jefes de las casas paternas de Ladán, el guersonita.


Los hijos de Yejiel, Zetán y su hermano Joel, eran los encargados de los tesoros del templo de Yahveh.


Sebuel, hijo de Guersón, hijo de Moisés, era el superintendente de los tesoros.


En nada se apartaron de lo que había dispuesto el rey en lo tocante a los sacerdotes y los levitas, ni tampoco respecto a los tesoros.


Según sus posibilidades, entregaron al tesoro de la obra sesenta y un mil dáricos de oro, cinco mil minas de plata y cien túnicas sacerdotales.


Les dije: 'Vosotros estáis consagrados a Yahveh. Estos objetos son sagrados y esta plata y este oro son ofrenda voluntaria a Yahveh, Dios de nuestros padres.


Aquel mismo día fueron nombrados algunos encargados de los aposentos destinados para almacenes de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos. En ellos debían almacenarse, de los campos de las ciudades, las porciones que la ley exigía para los sacerdotes y los levitas. Judá se complacía en ver a los sacerdotes y a los levitas en sus respectivos ministerios.


Llevad todos los diezmos a la casa del tesoro, para que haya alimentos en mi casa. Haced la prueba -dice Yahveh Sebaot-, y veréis si no os abro las compuertas del cielo y no derramo sobre vosotros bendición sin medida.


Ayudarán a sus hermanos en la tienda del encuentro montando la guardia, pero ya no prestarán otros servicios. Así harás con los levitas en lo que respecta a su ministerio'.


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