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Oseas 4:8 - Nueva Biblia Española (1975)

8 Se alimentan del pecado de mi pueblo y con sus culpas matan el hambre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 »Cuando la gente lleva su ofrenda por el pecado, los sacerdotes se alimentan. ¡Por eso se alegran cuando el pueblo peca!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Y como comen de los animales que mi pueblo ofrece por el pecado, les conviene que mi pueblo siga pecando.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Se ceban con la ofrenda° del pecado de mi pueblo, Y a la iniquidad de éste elevan su anhelo.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Del pecado de mi pueblo se alimentan, y a la iniquidad dirigen su apetito.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Comen del pecado de mi pueblo, y en su maldad levantan su alma.

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Oseas 4:8
18 Referencias Cruzadas  

El dinero de los sacrificios penitenciales y el de los sacrificios por el pecado no iba a parar al templo, sino que era para los sacerdotes.


El de manos inocentes y puro corazón, el que no se dirige a los ídolos ni jura en falso.


A ti, Señor, presento mi afán:


son perros con un hambre insaciable, son pastores incapaces de comprender; cada cual va por su camino y a su ganancia, sin excepción.


Hijo de Adán, esos hombres se han puesto a pensar en sus ídolos y se han imaginado algo que les hace caer en pecado: ¿voy a permitir que me consulten?


porque cualquier israelita o emigrante residente en Israel que apostate de mí y se ponga a pensar en sus ídolos imaginándose algo que lo hace caer en pecado, cuando acuda al profeta para consultarme, yo mismo me encargaré de responderle.


Araron maldad, cosecharon crímenes, comieron el fruto de la alevosía. Por confiar en tu poder, en la multitud de tus soldados,


Efraín dice: 'Ya soy rico, me he allegado una fortuna'; pues sus ganancias no le llegarán para la culpa que cometió.


Conviértete, Israel, al Señor, tu Dios, que tropezaste en tu culpa.


Igualmente hará el sacerdote ungido que le suceda. Es ley perpetua: toda ella se quemará en honor al Señor.


El sacerdote que la ofrece la comerá. Se comerá en lugar sagrado, en el atrio de la tienda del encuentro.


Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes predican a sueldo, sus profetas adivinan por dinero; y encima se apoyan en el Señor diciendo: ¿No está el Señor en medio de nosotros? No nos sucederá nada malo.


Ojala alguien de ustedes les cerrara las puertas, para que no enciendan mi altar sin razón. Ustedes no me agradan y no acepto la ofrenda de sus manos -dice el Señor de los ejércitos-.


evítenlos, gente de ésa no está al servicio del Mesías nuestro Señor, sino al de su propio estómago, y con dulzuras y halagos engañan a los ingenuos.


y hace falta taparles la boca. Revuelven familias enteras enseñando lo que no se debe, y todo para sacar dinero.


Llevados de la codicia, los explotarán a ustedes con discursos engañosos. Pero hace mucho tiempo que su sentencia no huelga y que el desastre que los espera no pega ojo.


¿Por qué han tratado con desprecio mi altar y las ofrendas que mandé hacer en mi templo? ¿Por qué tienes más respeto a tus hijos que a mí, cebándolos con las primicias de mi pueblo, Israel, ante mis mismos ojos?


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