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Números 16:26 - Nueva Biblia Española (1975)

26 y dijo a la asamblea: Apártense de las tiendas de estos hombres culpables y no toquen nada de lo suyo para no comprometerse con sus pecados.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 «¡Rápido! —le dijo a la gente—, aléjense de las carpas de estos hombres perversos y no toquen ninguna de sus pertenencias. De lo contrario, serán destruidos por el pecado de ellos».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 Se dirigió a la comunidad: '¡Apártense de las tiendas de esos hombres perversos! No toquen nada de lo que les pertenece, porque si no van a morir debido a sus pecados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Y habló a la asamblea, diciendo: ¡Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres malvados, y no toquéis nada suyo, para que no seáis barridos° con todos sus pecados!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Y habló en estos términos a la comunidad: 'Por favor, alejaos de las tiendas de esos hombres perversos y no toquéis nada que sea suyo, para que no perezcáis por todos sus pecados'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

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Números 16:26
13 Referencias Cruzadas  

Una vez fuera, le dijeron: Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes para no perecer.


¡Fuera, fuera! Salgan de allí, no toquen nada impuro. ¡Salgan de ella, purifíquense, portadores del ajuar del Señor!


Huyan de Babilonia, sálvese el que pueda, no perezca por culpa de ella; porque es la hora de la venganza del Señor, cuando le pagará su merecido.


Moisés se levantó y se dirigió a donde estaban Datan y Abirán, y le siguieron las autoridades de Israel,


Si alguno no los recibe o no los escucha, al salir de su casa o del pueblo sacúdanse el polvo de los pies.


Ellos se sacudieron el polvo de los pies, para echárselo en cara a la ciudad, y se fueron a Iconio,


Pedro le replicó: ¡Púdrete' tú con tu plata, por haberte imaginado que el don de Dios se compra con dinero!


Por eso, salgan de en medio de esa gente, apártense, dice el Señor, no toquen lo impuro y yo los acogeré!'


Que no se te pegue a las manos nada dedicado al exterminio. Así, el Señor renunciará a su cólera, te tratará con compasión y, compadecido, te hará crecer como prometió a tus padres.


A ninguno le impongas las manos a la ligera, ni te hagas cómplice de pecados ajenos; tú consérvate honesto.


Y oí otra voz del cielo que decía: Pueblo mío, salgan de ella para no hacerse cómplices de sus pecados ni víctimas de sus plagas;


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