Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Salmos 36:8 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Serán plenamente saciados de la grosura de tu casa; y tú les darás a beber del río de tus delicias.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Los alimentas con la abundancia de tu propia casa y les permites beber del río de tus delicias.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

8 se sacian con lo mejor de tu casa, y le quitas la sed en tu río de delicias.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

8 Serán completamente saciados con la grosura de tu Casa, Y los abrevarás del torrente de tus delicias.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 ¡cuán preciosas, oh Dios, son tus mercedes! Los hijos de los hombres se cobijan a la sombra de tus alas;

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 8 (9) Con la abundancia de tu casa nos dejas satisfechos; en tu río de bendiciones apagas nuestra sed.

Ver Capítulo Copiar




Salmos 36:8
19 Referencias Cruzadas  

No verá los arroyos, los ríos, los torrentes de miel y de leche.


Me mostrarás la senda de la vida: Plenitud de gozo hay en tu presencia; delicias en tu diestra para siempre.


En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.


Guárdame como a la niña de tu ojo, escóndeme bajo la sombra de tus alas,


Los esconderás en el secreto de tu presencia de las arrogancias del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.


Hay un río cuyas corrientes alegrarán la ciudad de Dios, el lugar santo de los tabernáculos del Altísimo.


Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,


Bienaventurado el hombre a quien tú escogieres, e hicieres acercarse a ti, para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.


He venido a mi huerto, oh hermana mía, esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.


Y en esta montaña Jehová de los ejércitos hará a todos los pueblos un banquete de grosuras, banquete de vinos añejos, de gruesos tuétanos, y de vinos añejos bien refinados.


La bestia del campo me honrará, y los dragones y los búhos; porque daré aguas en la soledad, y ríos en el desierto, para dar de beber a mi pueblo, mi escogido.


Y no tuvieron sed cuando Él los llevó por los desiertos; Él hizo brotar las aguas de la roca; partió la roca, y fluyeron las aguas.


Y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.


Porque ¡cuán grande es su bondad, y cuán grande su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino nuevo a las doncellas.


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán saciados.


En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó su voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos