Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Proverbios 6:25 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos:

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos;

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

25 No codicies su belleza; no dejes que sus miradas coquetas te seduzcan.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

25 No sueñes con su belleza, ni te dejes conquistar por sus miradas.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

25 No codicies en tu corazón su hermosura, Ni te dejes prender por su mirada,°

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 No desees su hermosura en tu corazón, no te seduzca con sus miradas,

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 No pienses en esa malvada; no te dejes engañar por su hermosura ni te dejes cautivar por su mirada.

Ver Capítulo Copiar




Proverbios 6:25
10 Referencias Cruzadas  

Vino después Jehú a Jezreel: y cuando Jezabel lo oyó, adornó sus ojos y atavió su cabeza, y se asomó por una ventana.


Hice pacto con mis ojos: ¿Cómo, pues, había yo de pensar en una virgen?


Cautivaste mi corazón, hermana mía, esposa mía; Cautivaste mi corazón con uno de tus ojos, con una cadenilla de tu cuello.


Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sión son orgullosas, y andan con el cuello erguido y con ojos seductores; cuando andan, van danzando y haciendo son con los pies.


Y tú, asolada, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciaron tus amantes, buscarán tu vida.


Y aun más, pues enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero; y he aquí vinieron; y para ellos te lavaste y te pintaste los ojos, y te ataviaste con adornos;


Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.


No codiciarás la esposa de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa que sea de tu prójimo.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos