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Mateo 18:28 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

28 Mas saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios, y sujetándolo del cuello, le dijo: Págame lo que me debes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

28 »Pero cuando el hombre salió de la presencia del rey, fue a buscar a un compañero, también siervo, que le debía unos pocos miles de monedas de plata. Lo tomó del cuello y le exigió que le pagara de inmediato.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

28 Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: 'Págame lo que me debes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

28 Pero al salir aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios,° y agarrándolo, lo sofocaba, diciendo: ¡Si debes° algo, paga!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

28 Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien denarios; y, agarrándolo por el cuello, casi lo ahogaba mientras le decía: '¡Paga lo que debes!'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

28 »Al salir del palacio del rey, ese empleado se encontró con un compañero que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y le dijo: “¡Págame ahora mismo lo que me debes!”

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Mateo 18:28
15 Referencias Cruzadas  

Y que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de sábado, nada tomaríamos de ellos en sábado ni en día santo; y que el año séptimo dejaríamos reposar la tierra y perdonaríamos toda deuda.


Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los magistrados, y les dije: ¿Tomáis cada uno usura de vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea.


El hombre pobre que oprime al pobre, es como lluvia torrencial que no deja pan.


Dicen: ¿Por qué ayunamos y tú no lo ves? ¿Por qué humillamos nuestras almas, y tú no te das por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno halláis placer, y oprimís a todos vuestros obreros.


Así dice el Señor Jehová: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña; haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Señor Jehová.


Entonces el señor de aquel siervo, fue movido a misericordia, y le soltó y le perdonó la deuda.


Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.


Y habiendo concertado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.


Porque podía esto haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.


Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?


Y otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.


Un acreedor tenía dos deudores; el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;


Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarían para que cada uno de ellos tome un poco.


Y esta es la manera de la remisión: Todo acreedor que haya prestado a su prójimo hará remisión; no se lo demandará a su prójimo ni a su hermano; porque la remisión de Jehová es proclamada.


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