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Isaías 59:4 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben trabajo, y dan a luz iniquidad.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 A nadie le importa ser justo y honrado; las demandas legales de la gente se basan en mentiras. Conciben malas acciones y después dan a luz el pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Nadie acusa con justa razón, ni reclama con sinceridad. Toman pie de un pretexto, y andan con mentiras, conciben un mal proyecto y dan a luz la maldad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Nadie pleitea con justicia, Nadie juzga con rectitud; Se apoyan en la mentira, afirman la falsedad, Conciben engaños y dan a luz la maldad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 No hay nadie que acuse con justicia, nadie que juzgue con sinceridad; se confía en la nada, se dice lo vano, se concibe la pena, se da a luz la maldad.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 Nadie se presenta ante el juez con buenas intenciones, y en los juicios falta la honradez. Confían en la mentira y nadie dice la verdad. Están llenos de maldad y no lo disimulan.

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Isaías 59:4
36 Referencias Cruzadas  

No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa.


Conciben maldad, y dan a luz iniquidad; y sus entrañas traman engaño.


Jehová cortará todo labio lisonjero, y la lengua que habla soberbias;


No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis; si se aumentaren las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.


Solamente consultan de cómo derribarlo de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah)


Ha cavado un pozo, y lo ha ahondado; y en el pozo que hizo caerá.


Porque no duermen ellos, si no han hecho mal, y pierden el sueño, si no han hecho caer a alguno.


¡Ay de los que decretan leyes injustas, y escriben tiranía que ellos han prescrito,


Concebimos, tuvimos dolores de parto, pero fue como si diéramos a luz viento. Ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.


Porque habéis dicho: Hemos hecho un pacto con la muerte, e hicimos un acuerdo con el infierno; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, pues hemos hecho de la mentira nuestro refugio, y en la falsedad nos hemos escondido.


Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán cortados todos los que se desvelan para la iniquidad.


Por tanto, el Santo de Israel dice así: Por cuanto menospreciáis esta palabra, y confiáis en la opresión y la perversidad, y permanecéis en ello;


Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;


Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; vuestro aliento, como fuego os consumirá.


De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es una mentira lo que tengo en mi mano derecha?


Porque confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu conocimiento te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y no más.


¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,


Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá su planta deliciosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.


Y la verdad fue detenida; y el que se aparta del mal se convierte en presa; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos que no hubiera juicio.


Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera intercesor; por tanto, su propio brazo le trajo salvación, y le afirmó su misma justicia.


Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.


Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para asirse de ti; porque escondiste de nosotros tu rostro, y nos has consumido a causa de nuestras iniquidades.


El anciano y venerable de rostro es la cabeza; y el profeta que enseña la mentira, es la cola.


Pues por cuanto confiaste en tus obras, en tus tesoros, tú también serás tomada: y Quemos saldrá en cautiverio, los sacerdotes y sus príncipes juntamente.


Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si podéis hallar algún hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonaré.


No confiéis en palabras de mentira, diciendo: El templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová es este.


He aquí que vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.


Oíd la palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.


¡Ay de los que traman iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la mañana lo ponen por obra, porque tienen en su mano el poder.


Y asentían también los judíos, diciendo ser así estas cosas.


Entonces la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, engendra muerte.


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