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Isaías 50:4 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 El Señor Jehová me dio lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; me despierta mañana tras mañana, despierta mi oído para que oiga como los sabios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 El Señor Soberano me ha dado sus palabras de sabiduría, para que yo sepa consolar a los fatigados. Mañana tras mañana me despierta y me abre el entendimiento a su voluntad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El Señor Yavé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha puesto en mi boca las palabras para fortalecer al que está aburrido. A la mañana él despierta mi mente y lo escucho como lo hacen los discípulos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Adonay YHVH me dio lengua de sabios,° Para saber sustentar con palabras al cansado. Cada mañana me despierta, Cada mañana despierta mi oído, para que escuche como discípulo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 El Señor Yahveh me ha dado lengua de discípulos, para que sepa sostener al cansado con una palabra. Él me despierta mañana tras mañana, para que escuche como los discípulos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 El fiel servidor dijo: «Dios me enseñó a consolar a los que están afligidos y cansados. Me despierta todas las mañanas, para que reciba sus enseñanzas como todo buen discípulo.

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Isaías 50:4
31 Referencias Cruzadas  

Al que tropezaba, levantaban tus palabras, y fortalecías las rodillas que decaían.


Me anticipé al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.


Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por el que debo andar, porque a ti elevo mi alma.


Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí:


Tú eres más hermoso que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.


Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración delante de ti, y esperaré.


Mas yo a ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración sale a tu encuentro.


La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra.


Se alegra el hombre con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!


Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha oportunamente.


Luego que comenzare a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será por espanto el sólo entender el reporte.


¿A quién le enseñará conocimiento, o a quién le hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos?


Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.


Él da fortaleza al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.


¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y obedece la voz de su siervo, que anda en tinieblas y carece de luz? Confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.


Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos.


Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.


Y Jehová extendió su mano, y tocó sobre mi boca; y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.


Porque di satisfacción al alma cansada, y sacié toda alma entristecida.


Y prepararás para Jehová cada día en holocausto un cordero de un año sin defecto, cada mañana lo prepararás.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.


Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene Éste esta sabiduría y estos milagros?


Y nadie podía responderle ni una palabra; ni ninguno se atrevió desde aquel día a hacerle más preguntas.


porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni contradecir.


Y todos daban testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es Éste el hijo de José?


Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!


Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.


Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y Él les hablará todo lo que yo le mande.


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