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Isaías 49:25 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Pero así dice Jehová: Aun los cautivos serán rescatados del poderoso, y la presa del tirano será librada; porque yo pelearé con los que peleen contra ti, y yo salvaré a tus hijos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Pero el Señor dice: «Los cautivos de los guerreros serán puestos en libertad, y se recuperará el botín de los tiranos. Pues yo pelearé contra quienes peleen contigo, y salvaré a tus hijos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Sí, afirma Yavé: Le arrebatarán su prisionero al vencedor y dejarán sin su parte al soldado. Al que contienda contigo, con él yo pelearé, y yo mismo salvaré a tus hijos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Esto dice YHVH: ¡Sí!, el cautivo será librado del guerrero, Y el botín será arrebatado del tirano. Yo mismo defenderé tu causa, Yo mismo salvaré a tus hijos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Pues así dice Yahveh: 'Incluso el prisionero se le arrebatará al héroe y el botín se le escapará al tirano. Pero yo contenderé con tus contendientes y a tus hijos yo mismo salvaré.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Pero yo, el único Dios, declaro que al guerrero y al tirano les quitarán lo que hayan conquistado. A ustedes los israelitas les digo que yo salvaré a sus hijos y a sus hijas de manos de sus enemigos.

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Isaías 49:25
39 Referencias Cruzadas  

Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.


Salmo de David Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que combaten contra mí.


Y acontecerá en aquel día, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo será destruido por causa de la unción.


Lo mandaré contra una nación impía, y contra el pueblo de mi ira lo enviaré; para que quite despojos y arrebate presa, y los pisotee como el lodo de las calles.


Porque Jehová tendrá misericordia de Jacob, y todavía escogerá a Israel y los establecerá en su propia tierra; y a ellos se juntarán extranjeros, y se unirán a la casa de Jacob.


Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar: y la casa de Israel los poseerá por siervos y siervas en la tierra de Jehová: y tomarán cautivos a los que los cautivaron, y señorearán sobre sus opresores.


Y será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto: porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y Él les enviará un salvador, y grande, el cual los librará.


Porque has sido fortaleza al pobre, fortaleza al necesitado en su aflicción, refugio contra la tormenta, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como tormenta contra el muro.


Y se dirá en aquel día: He aquí, Éste es nuestro Dios, en Él hemos esperado, y Él nos salvará; Éste es Jehová; en Él hemos esperado, estaremos alegres y nos regocijaremos en su salvación.


Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, Él mismo nos salvará.


Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con retribución; Dios mismo, Él vendrá y os salvará.


Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su batalla se ha cumplido, que su iniquidad ha sido perdonada: porque doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.


Su rugido será como de león; rugirán a manera de leoncillos, crujirán los dientes, y arrebatarán la presa; se la llevarán con seguridad, y nadie se las quitará.


El cautivo en exilio se apresura para ser libertado, para no morir en la mazmorra, y que no le falte su pan.


Así dice tu Señor, Jehová tu Dios, el cual aboga la causa de su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira, nunca más lo beberás.


Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos.


Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los terribles.


Porque así dice Jehová: Cuando se hayan cumplido los setenta años en Babilonia yo os visitaré, y cumpliré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.


Porque Jehová redimió a Jacob, lo rescató de la mano del más fuerte que él.


Y si no se redimiere en esos años, en el año del jubileo saldrá, él, y sus hijos con él.


Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y raeré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus embajadores.


Y esta será la plaga con que Jehová herirá a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se disolverá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les deshará en su boca.


Después saldrá Jehová y peleará contra aquellas naciones, como peleó el día de la batalla.


Y en cuanto a ti, por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado a tus presos del pozo donde no hay agua.


Nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al hombre fuerte, y entonces podrá saquear su casa.


Mas la Jerusalén de arriba es libre; la cual es la madre de todos nosotros.


El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.


Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos apóstoles y profetas; porque Dios os ha vengado en ella.


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