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Isaías 45:22 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 ¡Que todo el mundo me busque para la salvación!, porque yo soy Dios; no hay otro.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Vuélvanse a mí para que se salven, desde cualquier parte del mundo, pues ¡yo soy Dios y no tengo otro igual!

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Miradme, y sed salvos en todos los confines de la tierra, Porque Yo soy ’Elohim, Y no hay ningún otro.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Volved a mí y seréis salvos, confines todos de la tierra; que yo soy Dios y no hay otro.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 ’Vengan a mí todos los pueblos que habitan en lugares lejanos. Yo los salvaré, porque yo soy Dios y no hay otro.

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Isaías 45:22
29 Referencias Cruzadas  

¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros y no sabemos qué hacer, mas a ti volvemos nuestros ojos.


Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran, y me observan.


Porque de Jehová es el reino; y Él señorea sobre las naciones.


Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar.


Tú, el que afirma las montañas con su fortaleza, ceñido de poder:


Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza estará vuestra fortaleza. Y no quisisteis,


Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, para que lo consideremos; sepamos también su postrimería, o declaradnos lo que ha de venir.


Diré al norte: Da acá, y al sur: No detengas; trae de lejos a mis hijos, y a mis hijas desde los confines de la tierra,


Publicad, y hacedlos llegar, y entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador: ningún otro fuera de mí.


Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. No hay Dios fuera de mí. Yo te ceñí, aunque tú no me has conocido;


He aquí estos vendrán de lejos; y he aquí estos del norte y del occidente, y estos de la tierra de Sinim.


Y dijo: Poca cosa es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para restaurar a los preservados de Israel: También te daré por luz a los gentiles, para que seas mi salvación hasta los confines de la tierra.


Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones; y todos los términos de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.


He aquí, llamarás a una nación que no conocías, y naciones que no te conocían correrán a ti; a causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel; porque Él te ha glorificado.


Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.


Y andarán los gentiles a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.


Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.


En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y este es el nombre con el cual la llamarán: Jehová, justicia nuestra.


Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí.


Y Él estará, y apacentará con el poder de Jehová, con la majestad del nombre de Jehová su Dios; y permanecerán, porque ahora Él será engrandecido hasta los confines de la tierra.


Por tanto, yo pondré mis ojos en Jehová, esperaré en el Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.


Y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén el espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán llanto sobre Él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre Él como quien se aflige sobre primogénito.


Y esta es la voluntad del que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.


Aguardando aquella bendita esperanza, y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,


puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual, por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.


Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado fe igualmente preciosa con nosotros por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.


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