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Isaías 4:2 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra al remanente de Israel.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Pero en aquel día, el retoño del Señor será hermoso y glorioso. El fruto de la tierra será el orgullo y la gloria de todos los sobrevivientes de Israel.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Aquel día, el Brote de Yavé será ornamento y gloria de los salvados de Israel; el Fruto de la tierra será su orgullo y esplendor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Aquel día el Renuevo de YHVH será espléndido y glorioso, Y el fruto de la tierra excelente y hermoso Para los salvados de Israel.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Aquel día el brote de Yahveh será hermosura y gloria; y el fruto del país, honor y esplendor para los supervivientes de Israel.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2-3 Dios también dijo: «No castigaré a todos. A los que deje con vida, les permitiré vivir en Jerusalén y serán llamados: “Pueblo elegido de Dios”. »Cuando llegue ese día, haré que prosperen y vivan bien. Mi pueblo se pondrá orgulloso de los frutos que su tierra le dará.

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Isaías 4:2
40 Referencias Cruzadas  

Entonces la tierra dará su fruto: Y Dios, el Dios nuestro, nos bendecirá.


Habrá abundancia de grano en la tierra, sobre las cumbres de las montañas; Su fruto se mecerá como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.


Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para gloria y hermosura.


sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.


En aquel día cantarán este cántico en la tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuros.


Días vendrán cuando Jacob echará raíces, Israel florecerá y echará renuevos, y llenará de fruto la faz del mundo.


Entonces Él dará lluvia para la semilla que sembrarás en la tierra; y pan del fruto de la tierra; y será abundante y copioso; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en extensos pastos.


Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.


Subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en Él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.


Aunque fuiste abandonada y aborrecida, tanto que nadie por ti pasaba, yo haré de ti gloria perpetua, gozo de muchas generaciones.


Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.


Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.


He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales levantaré a David un Renuevo justo, y un Rey reinará y prosperará, y hará juicio y justicia en la tierra.


En aquellos días y en aquel tiempo haré producir a David Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.


Y del remanente de Judá que entraron en la tierra de Egipto para morar allí, no habrá quien escape, ni quien quede vivo, para volver a la tierra de Judá, por la cual suspiran ellos por volver para habitar allí; porque no volverán sino los que escaparen.


Y los pocos hombres que escapen de la espada, volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, y sabrá todo el remanente de Judá, que han entrado en Egipto a morar allí la palabra de quién ha de permanecer, si la mía, o la suya.


Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones.


Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto a mi pueblo Israel; porque cerca están para venir.


Y los que escapen de ellos, huirán y estarán sobre las montañas como palomas de los valles, todos ellos gimiendo, cada uno por su iniquidad.


Y sucederá que todo aquel que invocare el nombre de Jehová, será salvo; porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, como Jehová ha dicho, y en los que quedaren, a los cuales Jehová habrá llamado.


Y será que en aquel tiempo las montañas destilarán vino nuevo, y los collados fluirán leche, y por todos los ríos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.


Mas en el monte de Sión habrá liberación, y habrá santidad, y la casa de Jacob, poseerá sus posesiones.


Escucha pues, ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones admirables: He aquí, yo traigo a mi siervo, el RENUEVO.


y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es El RENUEVO, el cual brotará de su lugar y edificará el templo de Jehová.


Porque ¡cuán grande es su bondad, y cuán grande su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino nuevo a las doncellas.


Y ellos serán míos, dice Jehová de los ejércitos, en el día que yo prepare mi especial tesoro; y los perdonaré como un hombre perdona a su hijo que le sirve.


Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.


Velad, pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.


Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.


Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.


Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo fábulas artificiosas; sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.


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