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Isaías 3:26 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Sus puertas lamentarán y se enlutarán, y ella, desolada, se sentará en tierra.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 Las puertas de Sion llorarán y se lamentarán. La ciudad será como una mujer violada, acurrucada en el suelo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Sus puertas° se entristecerán y se enlutarán, Y desolada, se sentará en el suelo.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Se lamentarán y gemirán sus puertas, y tú, desolada, te sentarás en tierra.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

26 La gente llorará y se pondrá de luto, y la ciudad quedará abandonada.

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Isaías 3:26
19 Referencias Cruzadas  

Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.


Y tomó Job un tiesto para rascarse con él, y se sentó en medio de ceniza.


Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea: porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.


Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.


Porque los palacios serán abandonados, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán en cuevas para siempre, donde retocen asnos monteses, y rebaños hagan majada;


Se enlutó, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fue cortado; Sarón es como un desierto; y Basán y el Carmelo pierden sus frutos.


Desciende y siéntate en el polvo, oh virgen, hija de Babilonia, siéntate en la tierra; no hay trono, oh hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada.


Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió Él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté totalmente desolada;


Se enlutó Judá, y sus puertas languidecen; se oscurecieron hasta los suelos, y subió el clamor de Jerusalén.


Sus viudas se multiplicaron más que la arena de los mares; traje contra ellos destructor a mediodía sobre la madre y los hijos; le hice caer de repente sobre ellos, y terrores sobre la ciudad.


¡Cómo está sentada sola la ciudad populosa! La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda; La princesa entre las provincias es hecha tributaria.


Las calzadas de Sión tienen luto, porque no hay quien venga a las fiestas solemnes; todas sus puertas están asoladas, sus sacerdotes gimen, sus vírgenes afligidas, y ella tiene amargura.


Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sión; echaron polvo sobre sus cabezas, se ciñeron de cilicio; las vírgenes de Jerusalén bajaron sus cabezas a tierra.


Jehová determinó destruir el muro de la hija de Sión; Extendió el cordel, no retrajo su mano de destruir: Hizo, pues, que se lamentara el antemuro y el muro; languidecen juntos.


Y las ciudades habitadas quedarán desiertas, y la tierra será asolada; y sabréis que yo soy Jehová.


Entonces todos los príncipes del mar descenderán de sus tronos, y se quitarán sus mantos, y desnudarán sus ropas bordadas; se vestirán de espanto, se sentarán sobre la tierra, y temblarán a cada momento y estarán ante ti atónitos.


Porque su llaga es dolorosa, que llegó hasta Judá; llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalén.


diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.


y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti; y no dejarán en ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.


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