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Isaías 1:30 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

30 Porque seréis como la encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le falta el agua.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

30 Serás como un gran árbol con las hojas marchitas, como un jardín sin agua.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

30 Pues ustedes serán como una encina a la que se le caen las hojas, y como un jardín al que le falta agua.

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La Biblia Textual 3a Edicion

30 Porque seréis como encina de hoja seca, Y como huerto al que le faltan aguas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

30 Pues seréis como terebinto de follaje marchito, y como jardín que carece de agua.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

30 ”A ustedes los dejaré arruinados, y serán como árboles sin hojas, como jardines completamente secos.

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Isaías 1:30
11 Referencias Cruzadas  

Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el valle de Moreh: y el cananeo estaba entonces en la tierra.


haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.


Y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.


Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos: (he aquí, tú te enojaste porque pecamos:) en ellos hay perpetuidad, y nosotros seremos salvos.


Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.


Y vendrán, y cantarán en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, al pan, y al vino, y al aceite, y a las crías de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.


Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová hablé, y lo hice.


Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más nazca fruto de ti, por siempre. Y al instante se secó la higuera.


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