Génesis 50:11 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)11 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abelmizraim, que está al otro lado del Jordán. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196011 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente11 Los cananeos que vivían en ese lugar los observaron lamentarse en el campo de trillar de Atad, y luego cambiaron el nombre del lugar (situado cerca del Jordán); lo llamaron Abel-mizraim, porque dijeron: «Este es un lugar de gran lamento para estos egipcios». Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)11 Los cananeos que vivían allí, al ver los funerales que se hacían en Gorén-Atad, se dijeron: 'Estos son unos funerales muy solemnes de los egipcios. Por eso aquel lugar se llamó Abel-Misraim (o sea, duelo de los egipcios) y está al otro lado del Jordán. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion11 Los habitantes de aquella tierra, los cananeos, vieron entonces el duelo en la era de Atad, y dijeron: Duelo honorable de los egipcios es éste. Por tanto, llamaron su nombre Abel-mizraim,° el cual está al otro lado del Jordán. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197511 Cuando los moradores de la tierra, los cananeos, vieron el llanto en la era de Atad, dijeron: 'Gran duelo es éste de los egipcios'. Por eso se le llamó Abel Misráin a aquel lugar, que está al otro lado del Jordán. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual11 Cuando los cananeos que vivían allí vieron llorar a los egipcios, dijeron: «Parece que a los egipcios se les murió alguien muy importante». Por eso al campo de Atad le pusieron el nombre de «Campo de las lágrimas egipcias». Ver Capítulo |
Y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco príncipes, desde las ciudades fortificadas hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran piedra de Abel sobre la cual pusieron el arca de Jehová, piedra que está en el campo de Josué betsemita hasta hoy.