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Génesis 31:1 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Y oía él las palabras de los hijos de Labán que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Entonces Jacob se enteró de que los hijos de Labán se quejaban de él, y decían: «¡Jacob le robó todo a nuestro padre! Logró toda su riqueza a costa de nuestro padre».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Supo Jacob lo que los hijos de Labán andaban diciendo: 'Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Pero oía las palabras de los hijos de Labán, diciendo: Jacob ha tomado todo lo de nuestro padre, y toda esta riqueza la ha hecho con lo que era de nuestro padre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Oyó Jacob que los hijos de Labán decían: 'Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho él toda esa fortuna'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Los hijos de Labán decían que Jacob se había hecho rico gracias a su padre.

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Génesis 31:1
23 Referencias Cruzadas  

Y el varón se engrandeció muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.


Y miraba Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes.


Y respondió Labán, y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y este ganado es mi ganado, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?


Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed acá a mi padre.


Y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con las que el rey le había engrandecido, y cómo le había exaltado sobre los príncipes y siervos del rey.


Si los siervos de mi morada no decían: ¡Oh que nos diese de su carne, pues no estamos saciados!


Líbrame de los hombres, con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida y cuyo vientre llenas de tu tesoro escondido; están llenos de hijos, y dejan el resto a sus pequeños.


Mi alma está entre leones; acostado estoy entre hijos de hombres enfurecidos; sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua es espada aguda.


El corazón apacible es vida de la carne; pero la envidia, es carcoma de los huesos.


Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?


También he visto que todo trabajo y toda excelencia de obra despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.


Por tanto, se ensanchó el infierno, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su ostentación y el que en ello se regocijaba.


Así dice Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en su riqueza.


He aquí que todo proverbista hará de ti proverbio, diciendo: Como la madre, tal su hija.


Otra vez el diablo lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos,


está envanecido, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,


Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y diversos placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros.


Porque toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;


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