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Gálatas 6:9 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 No nos cansemos pues de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desmayamos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 Así que no nos cansemos de hacer el bien porque, si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido tiempo.

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Gálatas 6:9
42 Referencias Cruzadas  

Y él dijo: He aquí el día es aún grande; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.


Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.


Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.


Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo.


El impío hace obra falsa; mas el que siembra justicia, tendrá galardón seguro.


Echa tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.


Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque Jehová ha añadido tristeza a mi dolor; fatigado estoy de mi gemir y no hallo descanso.


Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra dará su producto, y el árbol del campo dará su fruto;


En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas: Sión, no se debiliten tus manos.


Además dijisteis: ¡Oh qué fastidio! y lo despreciasteis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano? dice Jehová.


Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre, mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.


Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.


Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.


Y Jesús se levantó, y le siguió, y sus discípulos.


Entonces dijo al hombre que tenía seca la mano: Levántate y ponte en medio.


Y les dijo también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,


A los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, vida eterna.


Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Por tanto, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos;


Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.


Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará.


Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.


yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la lluvia temprana y la lluvia tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.


Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.


Considerad, pues, a Aquél que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que no os fatiguéis ni desmayen vuestras mentes.


¿Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige? Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor, ni desmayes cuando eres de Él reprendido.


Porque somos hechos participantes de Cristo, si retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;


pero Cristo, como hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y la gloria de la esperanza.


Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.


Porque ésta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres necios.


Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.


Por tanto, los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden a Él sus almas, como a fiel Creador, haciendo el bien.


El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.


y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado por mi nombre y no has desmayado.


El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.


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