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Ezequiel 2:7 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Debes darles mis mensajes, te escuchen o no. Sin embargo, no te escucharán, ¡porque son totalmente rebeldes!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Les transmitirás mis palabras, te escuchen o no, porque son una raza de rebeldes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Les hablarás pues mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son muy rebeldes.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Les dirás mis palabras te escuchen o no te escuchen, pues son una raza rebelde'.

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Ezequiel 2:7
24 Referencias Cruzadas  

que Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy Jehová; di a Faraón, rey de Egipto, todas las cosas que yo te digo a ti.


Tú pues, ciñe tus lomos, y levántate, y háblales todo lo que yo te mande. No temas delante de su rostro, no sea que yo te confunda delante de ellos.


Y me dijo Jehová: No digas, soy niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.


y diles: Oíd la palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá, y todos los moradores de Jerusalén que entráis por estas puertas.


El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; y el que tenga mi palabra, que hable mi palabra fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.


Así dice Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé que les hablases; no retengas palabra.


Entonces el profeta Jeremías habló a Sedequías, rey de Judá todas estas palabras en Jerusalén.


Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí, hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma el rollo en que leíste a oídos del pueblo, y ven. Y Baruc, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano y vino a ellos.


Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me envió a vosotros.


Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres, y a todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo:


Todos ellos son rebeldes obstinados, andan con calumniadores; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores.


Tú, pues, les hablarás todas estas palabras, pero no te oirán; y los llamarás, pero no te responderán.


Entonces hablé a los de la cautividad todas las cosas que Jehová me había mostrado.


Hijo de hombre, tú habitas en medio de una casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oír, y no oyen, porque son una casa rebelde.


Y ya sea que ellos escuchen; o dejen de escuchar (porque son una casa rebelde), siempre sabrán que hubo profeta entre ellos.


Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así dice el Señor Jehová: Aun en esto me blasfemaron vuestros padres cuando cometieron contra mí rebelión.


Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.


Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; por tanto, escucha tú, la palabra de mi boca, y amonéstales de mi parte.


Me dijo luego: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.


A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.


Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; pues para que yo te las mostrase eres traído aquí. Declara todo lo que ves a la casa de Israel.


Oíd y testificad en la casa de Jacob, dice el Señor Jehová, el Dios de los ejércitos:


Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y predica en ella el mensaje que yo te diré.


enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


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