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Éxodo 9:7 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Y Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Entonces el faraón envió a sus funcionarios a investigar, ¡y comprobaron que los israelitas no habían perdido ni uno de sus animales! Pero aun así, el corazón del faraón siguió obstinado, y una vez más se negó a dejar salir al pueblo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Faraón se informó al respecto: ¡ninguno había muerto de los que pertenecían a Israel! Pero siguió en su ceguera y no dejó salir al pueblo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Y envió Faraón, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había perecido ni uno. Aun así, el corazón de Faraón se endureció y no dejó partir al pueblo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

7 Así lo comprobó la gente que el rey de Egipto envió a investigar. Pero aun así, el rey siguió terco y no dejó que los israelitas fueran a adorar a Dios.

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Éxodo 9:7
11 Referencias Cruzadas  

Él es sabio de corazón, y poderoso en fortaleza, ¿Quién se endureció contra Él, y le fue bien?


Y yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.


Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, así como Jehová lo había dicho.


Y Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.


Pero Faraón endureció su corazón también esta vez, y no dejó ir al pueblo.


Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho a Moisés.


Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;


El hombre que reprendido muchas veces endurece su cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él remedio.


Por cuanto yo sabía que eres obstinado, y tendón de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,


Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fue depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria:


De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere endurecer, endurece.


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