Ester 4:17 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)17 Entonces se fue Mardoqueo, e hizo conforme a todo lo que le mandó Esther. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196017 Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente17 Así que Mardoqueo se puso en marcha e hizo todo tal como Ester le había ordenado. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)17 Se fue Mardoqueo e hizo todo lo que Ester le había pedido. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion17 Entonces Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había encomendado. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197517 Mardoqueo se fue e hizo punto por punto todo lo que Ester le había mandado. Oró al Señor, recordando todas sus maravillas, y dijo: '¡Señor, Señor, Rey omnipotente! Bajo tu poder está todo el universo y no hay quien pueda oponerse a ti cuando tú quieres salvar a Israel. Por que tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto hay de admirable bajo el cielo. Tú eres Señor de todas las cosas y no hay quien a ti te resista, Señor. Tú todo lo conoces. Tú sabes, Señor, que no por altivez ni por orgullo ni por vanagloria, me negué a postrarme ante el soberbio Amán; porque dispuesto estaba yo a besar las plantas de sus pies por la salvación de Israel. Pero yo no lo hice, para no poner la gloria de un hombre por encima de la gloria de Dios; y a nadie adoraré fuera de ti, Señor mío, aunque no es el orgullo quien guía mi conducta. Y ahora, Señor, Dios Rey, Dios de Abrahán, perdona a tu pueblo, porque están maquinando cómo exterminarnos, y están deseando que perezca lo que es tu heredad desde el principio. No descuides esta tu porción, la que para ti rescataste de la tierra de Egipto. Escucha mi plegaria y muéstrate propicio a tu heredad; convierte nuestro duelo en regocijo, para que, viviendo, cantemos himnos a tu nombre, Señor, y no cierres la boca de los que te alaban'. Y todo Israel clamó con toda su fuerza, porque tenían la muerte a la vista. La reina Ester, presa de angustia mortal, buscó refugio en el Señor. Y despojándose de sus magníficos vestidos, se vistió con los de aflicción y duelo. Y en vez de exquisitos perfumes, cubrió su cabeza de ceniza y de polvo. Humilló duramente su cuerpo; y sus descuidados cabellos sustituyeron todo su radiante tocado. Y oraba al Señor, Dios de Israel, diciendo: 'Señor mío, Rey nuestro, tú eres único. Socórreme a mí que estoy sola y no tengo otro auxilio sino a ti; porque me amenaza de cerca el peligro. Yo oí desde mi infancia en la tribu de mis padres que tú, Señor, escogiste a Israel de entre todas las naciones, y a nuestros padres de entre todos sus antepasados como herencia eterna, y que hiciste por ellos cuanto les dijiste. Ahora hemos pecado delante de ti, y por eso nos has entregado en manos de nuestros enemigos, pues habíamos dado gloria a sus dioses. ¡Justo eres, Señor! Y aún no quedaron contentos con lo amargo de nuestra esclavitud, sino que han puesto sus manos en las manos de sus ídolos, para borrar el decreto de tu boca y exterminar tu heredad; para cerrar la boca de quienes te alaban y extinguir la gloria de tu casa y de tu altar: para abrir con ello la boca de la gente, a fin de que celebren las proezas de sus ídolos y veneren por siempre a un rey de carne. No entregues, Señor, tu cetro a los que nada son, que no se burlen de nuestra caída: antes vuelve contra ellos su designio y manda un escarmiento al hombre que se alzó contra nosotros. Acuérdate, Señor, y date a conocer en el tiempo de nuestra aflicción; y dame a mí valor, Rey de los dioses y dominador de toda potestad. Pon palabras armoniosas en mi boca cuando yo esté en presencia del león, y cambia el odio de su corazón contra aquel que nos hace la guerra, para ruina suya y la de quienes piensan como él. Líbranos por tu mano y ayúdame a mí, que estoy sola y no tengo, Señor, sino a ti. Tú todo lo conoces, y sabes que odio la gloria de los impíos, y que abomino el lecho de los incircuncisos y el de todo extranjero. Tú conoces mi dura situación: abomino el emblema de mi encumbramiento que llevo en mi cabeza al presentarme en público. Lo abomino como paño de inmundicia menstrual, y no lo llevo en mis días de descanso. Tu esclava no ha comido a la mesa de Amán, no ha tenido a honra el banquete del rey, ni ha bebido el vino de las libaciones. Tu esclava no ha tenido alegría desde su encumbramiento hasta ahora mismo, sino sólo en ti, Señor, Dios de Abrahán. ¡Oh Dios que tienes poder sobre todos! Escucha la voz de los que están sin esperanza. Líbranos del poder de los malvados. Y líbrame a mí de mi temor'. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual17 Mardoqueo fue y cumplió con todo lo que Ester le había ordenado. Ver Capítulo |