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Eclesiastés 5:2 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 No te des prisa con tu boca, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú en la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 No hagas promesas a la ligera y no te apresures a presentar tus asuntos delante de Dios. Después de todo, Dios está en el cielo, y tú estás aquí en la tierra. Por lo tanto, que sean pocas tus palabras.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Si estás muy preocupado, te pones a soñar; si prometes demasiado, dirás lo que no conviene.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 No te des prisa con tu boca, ni se apresure tu corazón a proferir palabra ante Ha-’Elohim, porque Ha-’Elohim está en los cielos y tú en la tierra, por tanto, sean pocas tus palabras.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 De los muchos afanes nacen los sueños, y de las muchas palabras las necedades.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 2 (1) Ante Dios, piensa bien lo que vas a decir, pues Dios es más poderoso que tú.

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Eclesiastés 5:2
21 Referencias Cruzadas  

Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza:


Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare; quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.


Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.


E hizo Jacob voto, diciendo: Si Dios va conmigo, y me guarda en este viaje que voy, y me da pan para comer y vestidura para vestir,


y esta piedra que he puesto por columna será casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartaré para ti.


Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.


En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.


Lazo es al hombre el devorar lo santo, y reflexionar después de haber hecho los votos.


Las palabras de la boca del sabio están llenas de gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.


El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla es nociva locura.


Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de las muchas palabras la voz del necio.


Porque en la multitud de sueños y en las muchas palabras también abundan las vanidades; mas tú, teme a Dios.


Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.


O si un alma jurare, pronunciando con sus labios hacer mal o bien, en cualquiera cosa que el hombre profiere con juramento, y él no lo entendiere; si después lo entiende, será culpable de una de estas cosas.


Y cuando oréis, no uséis vanas repeticiones, como hacen los gentiles; que piensan que por su palabrería serán oídos.


Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.


Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.


Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.


Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si en verdad entregas a los hijos de Amón en mis manos,


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