Deuteronomio 27:14 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)14 Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196014 Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente14 »Entonces los levitas dirán con voz potente a todo el pueblo de Israel: Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)14 Entonces los levitas tomarán la palabra y dirán en voz alta para que lo oigan todos los israelitas: Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion14 Entonces los levitas tomarán la palabra y dirán a los hombres de Israel en voz alta: Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197514 Los levitas tomarán la palabra y en voz alta dirán a todos los hombres de Israel: Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual14-26 »Estas son las maldiciones que leerán los sacerdotes ante todo el pueblo. Una vez leída cada maldición, y para declarar que está de acuerdo, todo el pueblo deberá gritar con fuerza: “¡Amén!” »Maldito sea el que haga un ídolo, y luego lo esconda. Dios odia esas cosas. »Maldito sea el que desprecie a su padre o a su madre. »Maldito sea el que no respete los límites de una propiedad y le robe terreno a su dueño. »Maldito sea el que engañe a un ciego y lo desvíe de su camino. »Maldito sea el que trate mal a los refugiados, a las viudas y a los huérfanos. »Maldito sea el hijo que tenga relaciones sexuales con la mujer de su padre. Esa es una gran falta de respeto. »Maldito sea el que tenga relaciones sexuales con un animal. »Maldito sea el que tenga relaciones sexuales con su hermana, aunque solo sea hija de su padre o de su madre. »Maldito sea el que tenga relaciones sexuales con su suegra. »Maldito sea el que traicione a su amigo y lo mate. »Maldito sea el que cobre dinero por matar a un inocente. »Maldito sea el que no obedezca estas instrucciones». Ver Capítulo |
Y todo Israel, y sus ancianos, oficiales, y jueces, estaban a uno y otro lado del arca, delante de los sacerdotes levitas que llevan el arca del pacto de Jehová; así extranjeros como naturales, la mitad de ellos estaba hacia el monte de Gerizim, y la otra mitad hacia el monte de Ebal; de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.