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Cantares 3:5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Yo os exhorto, oh hijas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar a mi amor, hasta que quiera.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Hijas de Jerusalén, yo les ruego, por las gacelas y las cabras del campo, que no despierten y no se despierte el Amor hasta cuando ella quiera.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Él ¡Os conjuro, oh hijas de Jerusalem, Por las gacelas y por las ciervas del campo, Que no disturbéis al amor Ni lo despertéis hasta que quiera!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Muchachas de Jerusalén, yo os conjuro por las gacelas y las ciervas de los campos: no despertéis ni desveléis a mi amor hasta que quiera.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 Mujeres de Jerusalén, quiero que me prometan, por las gacelas y venaditas que corren por el bosque, que no molestarán a mi amada ni la despertarán de su sueño de amor hasta que ella sola se despierte.

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Cantares 3:5
7 Referencias Cruzadas  

Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable; como las cabañas de Cedar, como las cortinas de Salomón.


Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace.


Yo os exhorto, oh hijas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar a mi amor hasta que quiera.


Mi amado es semejante al corzo, o al cervatillo. He aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, mostrándose por las celosías.


Yo os exhorto, oh hijas de Jerusalén, si halláis a mi amado, que le digáis que estoy enferma de amor.


Os exhorto, oh hijas de Jerusalén, que no despertéis ni hagáis velar a mi amor, hasta que quiera.


Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá el señorío primero; el reino vendrá a la hija de Jerusalén.


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