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2 Tesalonicenses 1:11 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de este llamamiento, y cumpla todo buen deseo de su bondad, y la obra de fe con poder,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Así que seguimos orando por ustedes, pidiéndole a nuestro Dios que los ayude para que vivan una vida digna de su llamado. Que él les dé el poder para llevar a cabo todas las cosas buenas que la fe los mueve a hacer.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Estos son nuestros pensamientos en todo momento mientras rogamos por ustedes: que nuestro Dios los haga dignos de su llamada y que, por su poder, lleve a efecto sus buenos propósitos, haciendo que su fe sea activa y eficiente.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Para lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os considere dignos del llamamiento, y lleve a cumplimiento con poder todo propósito de bondad y obra de fe;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Teniendo esto en cuenta, no cesamos de orar por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de su llamada y lleve a cabo, con su poder, todo buen propósito y actividad de fe,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Por eso oramos siempre por ustedes. Le pedimos a nuestro Dios que los haga merecedores de haber sido elegidos para formar parte de su pueblo. También le pedimos que, con su poder, cumpla todo lo bueno que ustedes desean, y complete lo que ustedes han empezado a hacer gracias a su confianza en él.

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2 Tesalonicenses 1:11
41 Referencias Cruzadas  

Jehová perfeccionará su propósito en mí: Tu misericordia, oh Jehová, permanece para siempre; no abandones la obra de tus manos.


Porque este Dios es nuestro Dios, eternamente y para siempre: Él nos guiará, aun hasta la muerte.


Haz bien con tu benevolencia a Sión: Edifica los muros de Jerusalén.


El Dios nuestro es el Dios de la salvación; y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.


Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.


Y se dirá en aquel día: He aquí, Éste es nuestro Dios, en Él hemos esperado, y Él nos salvará; Éste es Jehová; en Él hemos esperado, estaremos alegres y nos regocijaremos en su salvación.


Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.


Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dice Jehová. Yo que hago nacer, ¿cerraré la matriz? dice tu Dios.


He aquí nuestro Dios a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.


Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; su salida está dispuesta como el alba, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.


¿Quién eres tú, oh gran montaña? Delante de Zorobabel serás reducida a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones, diciendo: Gracia, gracia a ella.


Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga.


No temáis, manada pequeña; porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.


Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,


Porque sin arrepentimiento son los dones y el llamamiento de Dios.


Y también yo mismo tengo confianza de vosotros, hermanos míos, que también vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de manera que podéis amonestaros los unos a los otros.


Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.


el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.


no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones,


habiéndonos predestinado para la adopción de hijos por Jesucristo para sí, según el beneplácito de su voluntad,


dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo;


estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.


porque es Dios el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.


prosigo al blanco, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.


recordando sin cesar vuestra obra de fe, y trabajo de amor y paciencia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo, delante del Dios y Padre nuestro.


Lo que es una muestra evidente del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.


a lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.


puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual, por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.


Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;


Y el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Cristo Jesús, después que hubiereis padecido un poco de tiempo, Él mismo os perfeccione, afirme, corrobore y establezca.


Pero aún tienes unas pocas personas en Sardis que no han contaminado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignas.


y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.


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