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1 Corintios 3:18 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree ser sabio en este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Dejen de engañarse a sí mismos. Si piensan que son sabios de acuerdo con los criterios de este mundo, necesitan volverse necios para ser verdaderamente sabios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Que nadie se engañe. Si uno es sabio según el mundo y pasa por tal entre ustedes, que se haga tonto y llegará a ser sabio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno entre vosotros piensa ser sabio en el tiempo presente, hágase necio para llegar a ser sabio.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 Que nadie se llame a engaño. Si alguno entre vosotros se tiene por sabio según este mundo, que se haga necio para hacerse sabio;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 ¡No se engañen a ustedes mismos! Si alguno cree que es muy sabio, y que sabe mucho de las cosas de este mundo, para ser sabio de verdad debe comportarse como un ignorante.

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1 Corintios 3:18
29 Referencias Cruzadas  

¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.


Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.


No seas sabio en tu propia opinión: Teme a Jehová, y apártate del mal;


Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las palabras de mi boca.


De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es una mentira lo que tengo en mi mano derecha?


¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!


Así dice Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: De cierto los caldeos se irán de nosotros; porque no se irán.


¿Cómo decís: Somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente, he aquí que en vano se cortó la pluma, por demás fueron los escribas.


Y el que fue sembrado entre espinos, es el que oye la palabra; pero el afán de este mundo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.


Cualquiera, pues, que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino del cielo.


De cierto os digo que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.


De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.


Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y: El tiempo está cerca. No vayáis, pues, en pos de ellos.


Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en vosotros mismos, que en parte el endurecimiento ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;


Unánimes entre vosotros, no altivos; condescended para con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.


No os engañéis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.


Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.


Nosotros somos insensatos por amor a Cristo, mas vosotros sois sabios en Cristo; nosotros somos débiles, mas vosotros sois fuertes; vosotros sois honorables, mas nosotros somos despreciados.


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,


Porque si alguno piensa de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.


No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.


Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.


Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.


Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y diversos placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros.


Mas sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.


Si alguno parece ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.


Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.


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