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Sofonías 3:2 - Biblia Reina Valera 2000

2 No escuchó la voz, ni recibió la disciplina; no se confió en el SEÑOR, no se acercó a su Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Nadie puede decirle nada; rechaza toda corrección. No confía en el Señor ni se acerca a su Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 No ha escuchado el llamado, no ha aceptado la corrección, no ha puesto su confianza en Yavé ni se ha acercado a su Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 No escucha la voz ni recibe el consejo, no confía en YHVH ni se acerca a su Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 No escuchó la voz, no aceptó la corrección; no confío en Yahveh, no se acercó a su Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.

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Sofonías 3:2
30 Referencias Cruzadas  

Pero [te] enojaron, y [se] rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti; e hicieron grandes abominaciones.


El malo, por la altivez de su rostro, no busca [a Dios]. No [está] Dios [en] todos sus pensamientos.


¡Aborreciendo tú el castigo, y echando detrás de ti mis palabras!


Y [en cuanto a] mí, el acercarme a Dios me [es] el bien; he puesto en el Señor DIOS mi esperanza, para contar todas tus obras.


por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud.


El principio del conocimiento [es] el temor del SEÑOR; los locos despreciaron la sabiduría y el castigo.


y digas: ¡Cómo aborrecí el castigo, y mi corazón menospreció la reprensión;


¿Para qué os castigaré aún? Todavía [os] rebelaréis. Toda cabeza [está] enferma, y todo corazón doliente.


Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se me sacrifica, y con sus labios me honra, mas su corazón [se] alejó de mí; y su culto con que me honra fue enseñado por mandamiento de hombres;


¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda; y confían en caballos; y en carros ponen su esperanza, porque son muchos; y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron al SEÑOR!


Y no me invocaste a mí, oh Jacob, antes de mí te cansaste, oh Israel.


por delante los sirios, y por las espaldas los filisteos; y con toda la boca se tragarán a Israel. Ni con todo eso cesará su furor, antes todavía su mano [está] extendida.


Esta [será] tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dijo el SEÑOR; porque te olvidaste de mí, y confiaste en [la] mentira.


Por demás he azotado vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestro cuchillo devoró [a] vuestros profetas como león destrozador.


Hablé a ti en tus prosperidades; [mas] dijiste: No oiré. Este [fue] tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.


Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba, madrugando y enseñando, no oyeron para recibir castigo;


Así dijo el SEÑOR de los ejércitos, Dios de Israel: Ve, y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿Nunca recibiréis castigo escuchando mis palabras? Dijo el SEÑOR.


Por tanto, así dijo el SEÑOR Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí [que yo] traigo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que hablé contra ellos; porque les hablé, y no oyeron; los llamé, y no respondieron.


Oh SEÑOR, ¿Por ventura no [miran] tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir castigo; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.


Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor.


En tu suciedad perversa [padecerás], porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu suciedad; nunca más te limpiarás, hasta que yo haga descansar mi ira sobre ti.


y [a] los que [se] tornan atrás de en pos del SEÑOR; y [a] los que no buscaron al SEÑOR, ni preguntaron por él.


Toda Escritura [es] inspirada divinamente y [es] útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,


lleguémonos con corazón verdadero, y con fe llena, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia


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