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Romanos 8:17 - Biblia Reina Valera 2000

17 Y si hijos, también herederos; ciertamente de Dios, y coherederos con el Cristo; si empero padecemos juntamente [con él], para que juntamente [con él] seamos glorificados.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Siendo hijos, son también herederos; la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo. Y si hemos sufrido con él, estaremos con él también en la Gloria.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Y si hijos, también herederos:° por una parte, herederos de Dios, y por la otra, coherederos con el Mesías, ya que° juntamente padecemos para que juntamente seamos glorificados.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo, puesto que padecemos con él y así también con él seremos glorificados.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos con Cristo; si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos también glorificados.

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Romanos 8:17
35 Referencias Cruzadas  

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su madero, y sígame.


Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.


No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el Reino.


¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara (así) en su gloria?


Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi claridad que me has dado; por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.


confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y [enseñándoles] que es necesario que por muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios.


Y ahora también, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la Palabra de su gracia, el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.


para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y herencia entre los santificados.


Porque, si por un delito reinó la muerte por [causa de] uno [solo], mucho más reinarán en vida por uno [solo], Jesús, el Cristo, los que reciben la abundancia de gracia, y de dones y de la justicia.


Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado, condenó al pecado en la carne;


antes, como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oreja oyó, ni ha subido en corazón de hombre, [es] lo que Dios ha preparado para aquellos que le aman.


Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones del Cristo, así abunda también, por Cristo, nuestra consolación.


y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación.


Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la Simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa, los herederos.


Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.


Que los gentiles sean juntamente herederos, e incorporados, y consortes de su Promesa en el Cristo por el Evangelio;


porque a vosotros es concedido acerca de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,


por conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte,


Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las tribulaciones del Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia;


para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.


¿No son todos espíritus servidores, enviados en servicio por amor de los que son los herederos de la salud?


en estos postreros tiempos nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los siglos;


En lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento,


Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, [para que sean] ricos en fe, y herederos del Reino que prometió a los que le aman?


Para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, conservada en los cielos,


mas antes en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, gozaos, para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo.


El que venciere, recibirá todas las cosas por heredad; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.


Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.


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