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Mateo 10:22 - Biblia Reina Valera 2000

22 Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Todas las naciones los odiarán a ustedes por ser mis seguidores, pero todo el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Y seréis aborrecidos por todos a causa de mi nombre,° pero el que haya perseverado hasta el fin, éste será salvo.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que se mantenga firme hasta el final, éste se salvará.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre, mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

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Mateo 10:22
30 Referencias Cruzadas  

Abominación [es] a los justos el hombre inicuo; y abominación [es] al impío el de rectos caminos.


El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.


Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.


Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas [las] naciones por causa de mi nombre.


Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y se dijere toda [clase de] mal de vosotros por mi causa, mintiendo.


Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; MAS EL QUE PERSEVERARE HASTA EL FIN, ESTE SERA SALVO.


Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.


En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.


Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y [os] denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.


Y la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.


Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.


No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.


porque yo le mostraré cuánto le conviene que padezca por mi Nombre.


A los que perseveraron en bien hacer, gloria y honra e incorrupción, a los que buscan la vida eterna.


Porque nosotros que vivimos, siempre somos entregados a muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal.


No nos faltemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos faltado.


(porque participantes del Cristo somos hechos, si empero retuviéremos firme hasta el fin el principio de su sustancia.)


Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin para cumplimiento de [su] esperanza,


Bienaventurado el varón que padece [con paciencia] la tentación, porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.


Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece.


No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.


El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Al que venciere, daré a comer del Maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un Nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.


Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre los gentiles;


y has sufrido, y sufres, y has trabajado por mi Nombre, y no has desfallecido.


El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios.


Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.


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