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Gálatas 1:4 - Biblia Reina Valera 2000

4 El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad del Dios y Padre nuestro,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Tal como Dios nuestro Padre lo planeó, Jesús entregó su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo de maldad en el que vivimos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El se entregó por nuestros pecados para arrancarnos de nuestra mala condición presente, cumpliendo así la voluntad de Dios nuestro Padre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 el cual se dio por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,° según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para arrancarnos del perverso mundo actual, según la voluntad de Dios, nuestro Padre,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente mundo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro;

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Gálatas 1:4
56 Referencias Cruzadas  

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley [está] en medio de mis entrañas.


Porque he aquí, que yo creo nuevos cielos y nueva tierra. De lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.


Y el que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la Palabra; pero la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la Palabra, y se hace infructuosa.


como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.


porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de [los] pecados.


Otra vez fue, segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que [yo] lo beba, hágase tu voluntad.


Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre.


Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.


Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.


diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.


YO SOY el buen pastor; el buen pastor su alma da por [sus] ovejas.


Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.


No puedo yo de mí mismo hacer nada; como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, del Padre.


Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.


a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados [a ser] santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesús, el Cristo.


Y no os conforméis a este siglo; mas trasformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.


el cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.


Mas el que escudriña los corazones, sabe qué es el deseo del Espíritu, que conforme a Dios, demanda por los santos.


Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado, condenó al pecado en la carne;


El que aun a su propio Hijo no escatimó, antes lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?


Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo [yo] aprendí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;


en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria del Cristo, el cual es la imagen de Dios.


Con Cristo estoy juntamente colgado en el madero, y vivo, no ya yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, [lo] vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí.


Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en el madero del Señor nuestro Jesús, [el] Cristo, por quien el mundo me es muerto a mí, y yo al mundo.


En él [digo], en quien asimismo tuvimos herencia, [quien] nos señaló desde antes [el camino] conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,


en que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme a [la voluntad del] príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de incredulidad,


redimiendo el tiempo, porque los días son malos.


y andad en caridad, como también el Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave.


Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del siglo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.


Al Dios pues y Padre nuestro [sea] gloria por [los] siglos de [los] siglos. Amén.


sin cesar acordándonos de la obra de vuestra fe, y del trabajo y caridad, y del esperar con la esperanza del Señor nuestro, Jesús, [el] Cristo, delante del Dios y Padre nuestro.


Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesús, [el] Cristo, encamine nuestro viaje a vosotros.


para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, para la venida del Señor nuestro Jesús, el Cristo, con todos sus santos.


Y el mismo Señor nuestro, Jesús, [el] Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y [nos] dio la consolación eterna, y la buena esperanza por gracia,


el cual se dio a sí mismo en redención por todos: el testimonio del cual [fue confirmado] en su tiempo;


Que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras.


Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.


y que así mismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,


¿cuánto más la sangre del Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios viviente?


Adúlteros, y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye [en] enemigo de Dios.


él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia, por cuya herida habéis sido sanados.


Porque también el Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;


Y él es la aplacación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los del mundo entero.


En esto hemos conocido la caridad [de Dios], en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los Hermanos.


y de Jesús, el Cristo, el testigo fiel, el Primogénito de los muertos, y Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre,


y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste muerto, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;


Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas naciones y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de luengas ropas blancas, y palmas en sus manos;


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