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Efesios 1:18 - Biblia Reina Valera 2000

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su llamado, y cuáles [sean] las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Que les ilumine la mirada interior, para que entiendan lo que esperamos a raíz del llamado de Dios, qué herencia tan grande y gloriosa reserva Dios a sus santos,

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 iluminados° los ojos del corazón° para saber cuál es la esperanza de su llamamiento y cuál la riqueza de la gloria de su herencia con los santos,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 para que, iluminados los ojos de [vuestro] corazón, sepáis cuál es la esperanza de su llamada, cuál la riqueza de la gloria de su herencia en el pueblo santo,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos;

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Efesios 1:18
49 Referencias Cruzadas  

De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.


Destapa mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.


Y reposará sobre él el Espíritu del SEÑOR, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo, y de fortaleza, Espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR;


Porque el SEÑOR extendió sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró vuestros ojos; cubrió [de sueño] vuestros profetas, y vuestros principales videntes.


Y en aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad, y de las tinieblas.


No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán [atentos].


Para que abras [los] ojos de [los] ciegos; para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a [los] asentados en tinieblas.


Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda; ni se convierta, y [haya] para él sanidad.


Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y con sus ojos guiñan; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane.


Y saliendo él para seguir su camino, [vino] uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?


Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;


Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.


para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y herencia entre los santificados.


Porque sin arrepentimiento son los dones y el llamado de Dios.


¿O menosprecias las riquezas de su bondad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su bondad te guía al arrepentimiento?


en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria del Cristo, el cual es la imagen de Dios.


Porque el Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es] el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la claridad de Dios en la faz del Cristo Jesús.


Porque nosotros por el Espíritu aguardamos la esperanza de la justicia por la fe.


En él [digo], en quien asimismo tuvimos herencia, [quien] nos señaló desde antes [el camino] conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,


en el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,


que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los Pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.


que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.


A mí, [digo], el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas del Cristo,


Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;


Hay un cuerpo, y un espíritu; como sois también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;


porque [en] otro tiempo erais tinieblas; mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz,


prosigo al blanco, al premio del soberano llamamiento de Dios en Cristo Jesús.


dando gracias al Padre que nos hizo dignos para participar en la herencia de los santos en luz;


si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído; el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.


a los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio en los gentiles; que es Cristo en vosotros, [la] esperanza de gloria,


a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos; la cual habéis oído ya por la palabra de la verdad del Evangelio;


para que tomen consolación sus corazones, unidos en caridad, y en todas [las] riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio del Dios y Padre, y del Cristo;


Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, en la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.


y os encargábamos que anduvieseis [como] es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.


Mas nosotros, que somos [hijos] del día, estemos sobrios, vestidos de cota de fe y de caridad, y la esperanza de [la] salud por yelmo.


por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamado, y llene de bondad a cada voluntad, y a [toda] obra de fe con potencia,


Y el mismo Señor nuestro, Jesús, [el] Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y [nos] dio la consolación eterna, y la buena esperanza por gracia,


Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual así mismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.


esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesús, [el] Cristo.


para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.


Pero traed a la memoria los días pasados en los cuales después de haber recibido la luz, sufristeis gran combate de aflicciones.


Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron aquel don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo;


Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús, el Cristo, que según su grande misericordia nos ha engendrado de nuevo en esperanza viva, por la resurrección de Jesús, el Cristo, de los muertos:


no volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo, sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.


Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesús, el Cristo, después que hubiereis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca.


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