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Daniel 4:27 - Biblia Reina Valera 1865

27 Por tanto, o! rey, aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias de los pobres: he aquí la medicina de tu pecado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

27 »”Rey Nabucodonosor, por favor, acepte mi consejo. Deje de pecar y haga lo correcto. Apártese de su perverso pasado y sea compasivo con los pobres. Quizá, entonces, pueda seguir prosperando”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

27 el rey comentaba: '¿No es esta la gran Babilonia que construí con mi poder y mi fuerza, la que he convertido en mi residencia real y que será la gloria de mi reino?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: redime tus pecados con justicia, y borra tus iniquidades mostrando misericordias para con los oprimidos, por si tal vez pueda haber una prolongación de tu tranquilidad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 el rey dijo: '¿No es ésta la gran Babilonia que yo he construido para residencia real con el poder de mi fuerza y para gloria de mi majestad?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo, y rompe con tus pecados haciendo justicia, y con tus iniquidades, mostrando misericordia para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.

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Daniel 4:27
44 Referencias Cruzadas  

Y dijeron: Dad acá: Edifiquémosnos una ciudad, y una torre, que tenga la cabeza en el cielo: y hagámosnos nombrados; por ventura nos esparciremos sobre la haz de toda la tierra.


¿No has visto como Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus dias, en los dias de su hijo traeré el mal sobre su casa.


Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes; y no me avergonzaré.


Cuando vino la soberbia, vino también la deshonra: mas con los humildes es la sabiduría.


Con misericordia y verdad será reconciliado el pecado; y con el temor de Jehová se aparta del mal.


El que encubre sus pecados, nunca prosperará: mas el que confiesa, y se aparta, alcanzará misericordia.


Porque dijo: Con fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente: que quité los términos de los pueblos, y sus tesoros saqueé; y derribé como valiente los que estaban sentados.


Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me vé. Tu sabiduría, y tu misma ciencia te engañó, a que dijeses en tu corazón: Yo, y no más.


Oye pues ahora esto, delicada, la que está sentada confiadamente, la que dice en su corazón: Yo soy, y fuera de mi no hay más: no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.


Y procurád la paz de la ciudad a la cual os hice traspasar, y rogád por ella a Jehová, porque en su paz tendréis también vosotros paz.


Y dijo Jeremías: No te entregarán. Oye ahora la voz de Jehová que yo te hablo, y habrás bien, y vivirá tu alma.


Ni oprimiere a ninguno: al deudor tornare su prenda, no robare robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido:


Habla, y dí: Así dijo el Señor Jehová, He aquí, yo contra tí, Faraón, rey de Egipto, el gran dragón que duerme en medio de sus ríos, que dijo: mío es mi río, y yo me lo hice.


Y la tierra de Egipto será asolada y desierta; y sabrán que yo soy Jehová; porque dijo: Mi río, y yo lo hice.


¿Quién sabe si se convertirá, y se arrepentirá, y dejará bendición tras de él, presente y derramadura para Jehová vuestro Dios?


Los que os alegráis en nada: los que decís: ¿Nosotros no nos tomamos cuernos con nuestra fortaleza?


¿Quién sabe si se convertirá, y se arrepentirá Dios; y se convertirá del furor de su ira, y no pereceremos?


Entónces él mudará espíritu, y traspasará, y pecará atribuyendo esta su potencia a su dios.


Esta es la ciudad alegre, que estaba confiada: la que decía en su corazón: Yo soy, y no hay más. ¡Cómo fué tornada en asolamiento, en cama de bestias! cualquiera que pasare junto a ella, silbará, meneará su mano.


Hacéd pues frutos dignos de arrepentimiento.


Empero de lo que tenéis, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio.


Y razonando él de la justicia, y de la continencia, y del juicio venidero, espantado Félix, respondió: Por ahora véte; que teniendo lugar oportuno te llamaré:


Ántes, primeramente a los de Damasco, y en Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y a los Gentiles, anunciaba que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.


Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazón;


Así que conociendo el terror del Señor, persuadimos a los hombres, mas a Dios somos hechos manifiestos; y espero que también en vuestras conciencias somos hechos manifiestos.


Porque vosotros, hermanos, habéis sido llamados a libertad; solamente que no pongáis la libertad por ocasión a la carne, sino que os sirváis por amor los unos a los otros.


Mas el fruto del Espíritu es: Amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fé,


Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fé que obra por el amor.


El que hurtaba, no hurte más; ántes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.


Volviendo le volverás la prenda cuando el sol se ponga, porque duerma en su ropa; y bendecirte ha, y a tí será justicia delante de Jehová tu Dios.


Si no temiese la ira del enemigo, porque no enagenen mi gloria sus adversarios, porque no digan: Nuestra mano alta ha hecho todo esto, no Jehová.


Y digas en tu corazon: Mi potencia, y la fortaleza de mi mano me ha hecho esta riqueza.


Y sobre todo tenéd entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá la multitud de pecados.


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