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1 Juan 1:7 - Biblia Reina Valera 1865

7 Mas si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús° su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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1 Juan 1:7
34 Referencias Cruzadas  

Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;


Aumenta el lavarme de mi maldad; y límpiame de mi pecado.


Por cuanto has escapado mi vida de la muerte, ciertamente mis piés de caida: para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.


Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán:


Luz está sembrada para el justo: y alegría para los rectos de corazón.


Veníd, o! casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová.


No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.


Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó a tus labios, y quitará tu culpa, y tu pecado será limpiado.


¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de concierto?


EN aquel tiempo habrá mana- dero abierto para la casa de David, y para los moradores de Jerusalem, contra el pecado, y contra el menstruo.


Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.


El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.


Entónces Jesús les dijo: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andád entre tanto que tenéis la luz, no sea que os alcancen las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va.


Porque un ángel descendía a cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero entraba en el estanque, después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.


La noche ya pasa, y el día va llegando: desechemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.


Y esto erais algunos de vosotros; mas sois lavados, mas sois santificados, mas sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.


En el cual tenemos redención por su sangre, remisión de pecados por las riquezas de su gracia,


Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor: andád como hijos de luz;


Que solo tiene inmortalidad, que habita en luz a donde no se puede llegar: a quien ninguno de los hombres vió jamás, ni puede ver: al cual sea la honra, y el imperio sempiterno. Amén.


Que se dió a sí mismo por nosotros, para redemirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras:


¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purgará vuestras conciencias de las obras muertas para que deis culto al Dios vivo?


Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.


Mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y sin contaminación:


Lo que hemos visto y oido, eso os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesu Cristo.


Pues éste es el mensaje que hemos oido de él mismo, y que os anunciamos a vosotros: Que Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.


Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.


También son tres los que dan testimonio en la tierra, el espíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres son uno.


Héme regocijado grandemente, porque he hallado de tus hijos que andan en la verdad, como nosotros habemos recibido el mandamiento del Padre.


Yo no tengo mayor gozo que estas cosas, y es de oir que mis hijos andan en la verdad.


Y de Jesu Cristo; que es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, y el príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados en su misma sangre,


Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.


Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus luengas ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero:


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