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Lucas 21:36 - Biblia Reina Valera 1909

36 Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 Manténganse siempre alerta. Y oren para que sean suficientemente fuertes para escapar de los horrores que vendrán y para presentarse delante del Hijo del Hombre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 Por eso estén vigilando y orando en todo momento, para que se les conceda escapar de todo lo que debe suceder y estar de pie ante el Hijo del Hombre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 Así que velad en todo tiempo, rogando° tener fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y estar en pie delante del Hijo del Hombre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 Velad, pues, orando en todo tiempo, para que logréis escapar de todas estas cosas que han de sobrevenir, y para comparecer seguros ante el Hijo del hombre'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 Velad, pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

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Lucas 21:36
34 Referencias Cruzadas  

¿Deleitaráse en el Omnipotente? ¿Invocará á Dios en todo tiempo?


Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.


Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará varón de Jonadab, hijo de Rechâb, que esté en mi presencia todos los días.


¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? ó ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.


Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.


Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.


Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.


Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.


Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.


Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.


Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.


Y las cosas que á vosotros digo, á todos las digo: Velad.


Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.


Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,


Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:


Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.


Pío y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba á Dios siempre.


Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.


Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros.


Perseverad en oración, velando en ella con hacimiento de gracias:


Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.


Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración.


Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:


Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.


A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría,


Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra.


Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme?


Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;


Y vi los siete ángeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas siete trompetas.


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