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Juan 3:36 - Biblia Reina Valera 1909

36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 El que cree en el Hijo vive de vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo se queda con el Dios que condena: nunca conocerá la vida.

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece° al Hijo, no verá vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo no gozará de vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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Juan 3:36
38 Referencias Cruzadas  

Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz.


Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.


Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.


Entrará á la generación de sus padres: No verán luz para siempre.


He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.


Que no verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra por la cual juré á Abraham, Isaac, y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí;


E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.


El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.


Porque han visto mis ojos tu salvación,


Y verá toda carne la salvación de Dios.


Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:


Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.


Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.


Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.


De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.


Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.


De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.


Mas los Judíos que fueron incrédulos, incitaron y corrompieron los ánimos de los Gentiles contra los hermanos.


Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.


Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.


AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.


Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.


Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.


Y esperar á su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; á Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir.


Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesucristo;


¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?


¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron;


¿Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?


Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad.


Mas á los temerosos é incrédulos, á los abominables y homicidas, á los fornicarios y hechiceros, y á los idólatras, y á todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.


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