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Jeremías 1:6 - Biblia Reina Valera 1909

6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 —Oh Señor Soberano —respondí—. ¡No puedo hablar por ti! ¡Soy demasiado joven!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Yo exclamé: 'Ay, Señor, Yavé, ¡cómo podría hablar yo, que soy un muchacho!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Entonces dije: ¡Ah, Adonay YHVH! He aquí, no sé hablar, porque soy joven.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Pero yo dije: '¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé hablar, que soy un niño'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Y yo dije: ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

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Jeremías 1:6
12 Referencias Cruzadas  

ENTONCES Moisés respondió, y dijo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.


Y respondió Moisés delante de Jehová, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan: ¿cómo pues me escuchara Faraón, mayormente siendo yo incircunciso de labios?


Y Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy incircunciso de labios, ¿cómo pues me ha de oir Faraón?


Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.


Y yo dije: ¡Ah! ah! Señor Jehová! he aquí que los profetas les dicen: No veréis cuchillo, ni habrá hambre en vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.


¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti:


Y habló Jeremías profeta á Sedechîas rey de Judá todas estas palabras en Jerusalem.


Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! verdaderamente en gran manera has engañado á este pueblo y á Jerusalem, diciendo, Paz tendréis; pues que el cuchillo ha venido hasta el alma.


Y dije: ¡Ah Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi mocedad hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda.


Y díjole: Corre, habla á este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalem a causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.


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