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Isaías 2:22 - Biblia Reina Valera 1909

22 Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 No pongan su confianza en los simples humanos; son tan frágiles como el aliento. ¿Qué valor tienen?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 No confíen más en el hombre, pues no dura más que el soplo de sus narices: ¿para qué estimarlo tanto?

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Desentendeos° del hombre, cuyo hálito° está en su nariz, Porque, ¿qué vale realmente?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Dejaos del hombre en cuya nariz apenas hay un soplo; pues, ¿en qué puede estimársele?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

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Isaías 2:22
14 Referencias Cruzadas  

Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.


Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió.


Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices,


No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.


Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.


Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?


He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.


Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.


Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?


Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.


Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y también que los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron á Dios, escaparon.


Y no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.


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