Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Efesios 4:24 - Biblia Reina Valera 1909

24 Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

24 vestidos ya del nuevo hombre,° que fue creado según Dios° en la justicia y santidad de la verdad.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 y os revistáis del hombre nuevo, que ha sido creado a imagen de Dios en justicia y santidad de la verdad.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 y vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera.

Ver Capítulo Copiar




Efesios 4:24
30 Referencias Cruzadas  

ESTE es el libro de las generaciones de Adam. El día en que crió Dios al hombre, a la semejanza de Dios lo hizo;


Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio.


DESPIERTA, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión; vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca más acontecerá que venga á ti incircunciso ni inmundo.


Pues de justicia se vistió como de loriga, con capacete de salud en su cabeza: y vistióse de vestido de venganza por vestidura, y cubrióse de celo como de manto,


En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros.


Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.


Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.


La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz,


Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.


Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.


Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto á aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.


Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;


Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.


Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.


Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.


De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.


Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.


Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.


Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.


Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,


Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.


Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.


Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino;


Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:


Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud:


Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos