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Santiago 5:4 - Biblia Palabra de Dios para Todos

4 Fíjense, ustedes les robaron el sueldo a los segadores de la cosecha de sus tierras, y ahora ellos se quejan a gritos contra ustedes. Los gritos de los que cosecharon han llegado a oídos del Señor Todopoderoso.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Así que ¡escuchen! Oigan las protestas de los obreros del campo a quienes estafaron con el salario. Los reclamos de quienes les cosechan sus campos han llegado a los oídos del Señor de los Ejércitos Celestiales.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 ¡He aquí clama el jornal retenido por vosotros de los obreros que segaron vuestras tierras, y el clamor de los segadores ha llegado a oídos del Señor de los ejércitos!°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Mirad: el jornal que habéis escamoteado a los obreros que segaron vuestros campos está clamando y los clamores de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han segado vuestros campos, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

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Santiago 5:4
23 Referencias Cruzadas  

Luego el SEÑOR dijo: —¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano grita desde el suelo pidiendo justicia.


Ellos hicieron que el pobre le pidiera ayuda a Dios, y él oyó la queja de los oprimidos.


El hombre es como un esclavo que suspira por poder estar a la sombra, como un trabajador que espera ansioso su salario.


Él, quien toma venganza por los asesinatos, nunca se olvida de los afligidos que piden justicia a gritos.


pues si no tiene su abrigo para protegerse del frío, no va a tener con qué cubrir su cuerpo a la hora de dormir. Si él me pide ayuda, lo escucharé porque yo soy compasivo.


He escuchado los lamentos de los israelitas y también he visto la crueldad con la que los egipcios los tienen sometidos.


Si el SEÑOR Todopoderoso no hubiera dejado que unos cuantos de nuestro pueblo sobrevivieran, hubiéramos quedado como Sodoma y como Gomorra.


La nación de Israel es el viñedo del SEÑOR Todopoderoso. La gente de Judá es su sembrado preferido. Él esperaba juicios justos, pero solo encontró derramamiento de sangre. Esperaba justicia, pero solo encontró gritos de angustia.


El SEÑOR Todopoderoso me dijo al oído: «Muchas casas van a ser destruidas; casas grandes y hermosas quedarán desocupadas.


»Pobre de ti, que construyes tu palacio con injusticias y tus pisos superiores contra todo derecho; que haces trabajar gratis a tus semejantes, sin pagarles su salario.


»No exploten a sus semejantes ni le roben a nadie. »No retengan hasta el amanecer el salario de ninguno de sus trabajadores.


Hasta las piedras de la muralla gritarán en contra tuya y las vigas del techo repetirán las quejas.


«Yo los acusaré a ustedes en juicio y daré mi rápido testimonio en contra de quienes practican la brujería, los que cometen adulterio, los que mienten en los tribunales, los que les roban su salario a los trabajadores, los que explotan a las viudas y a los huérfanos, y los que violan los derechos de los inmigrantes. Toda esa gente que me falta al respeto». Lo dice el SEÑOR Todopoderoso.


Entonces Jesús les dijo a sus seguidores: —La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos.


¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a él de día y de noche? ¿Se demorará en responderles?


Así como dijo Isaías: «El Señor Todopoderoso ha dejado que unos pocos de nuestros descendientes sigan con vida. Si no fuera así, ya nos habría destruido como a Sodoma y Gomorra».


Asegúrate de que ningún pensamiento malvado entre en tu mente diciéndote: «El séptimo año, el año de perdonar las deudas está cerca», y mires a tu vecino pobre de manera hostil y no le des nada, pues él se quejará de tu conducta ante el SEÑOR, y se te encontrará culpable de pecado.


Amos, den a sus esclavos lo que es bueno y justo. Recuerden que ustedes también tienen un amo en el cielo.


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