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Proverbios 19:3 - Biblia Palabra de Dios para Todos

3 Hay gente insensata que arruina su vida ella misma, pero luego le echa la culpa al SEÑOR.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Uno se arruina por su propia estupidez, ¡y luego le echa la culpa a Yavé!

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego, su corazón se irrita contra YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 La necedad del hombre tuerce su camino; contra Yahveh se irrita su corazón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 La insensatez del hombre tuerce su camino; y su corazón se irrita contra Jehová.

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Proverbios 19:3
21 Referencias Cruzadas  

Mientras Eliseo estaba con los ancianos, llegó el mensajero con este mensaje: —Los problemas que tenemos vienen del SEÑOR. ¿Qué más puedo esperar del SEÑOR?


¿Por qué descargas tu ira contra Dios? ¿Por qué salen esas acusaciones de tus labios?


No permitas que los perversos te inquieten, ni sientas envidia de los que hacen maldades.


Sé paciente y espera las obras del SEÑOR. No te enfurezcas cuando veas que los perversos se salen con la suya.


A los justos los guía su honestidad; a los perversos los destruyen sus propios engaños.


Porque los canallas hablan canalladas y su mente planea maldades, actúan en mala forma y hablan falsedades acerca del SEÑOR para dejar sin alimento al que tiene hambre y sin qué beber al que tiene sed.


Nadie debe quejarse del castigo que recibe por sus pecados mientras esté con vida.


Tal vez digas: “¡No es justo que mi Señor haga eso!” Escucha, pueblo de Israel, dices que mi conducta no es la justa, pero la verdad es que la conducta de ustedes es la que no es justa.


Samuel respondió: —¡Eres un tonto! No obedeciste al SEÑOR tu Dios. Si hubieras obedecido su mandato, entonces el SEÑOR habría dejado que tu familia gobernara a Israel por siempre.


Negarse a obedecerlo es tan malo tratar de adivinar el futuro. Ser tercos y hacer la voluntad propia es como el pecado de pedir consejos a las estatuas de familiares difuntos. Tú te negaste a obedecer el mandato del SEÑOR, por eso él ahora se niega a aceptarte como rey.


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